miércoles, 29 de junio de 2016

Hacia un lugar desconocido

Puede parecer difícil contar la despedida de un personaje que no conozcáis, probablemente porque no exista, aunque eso lo dejo a libre elección.
Perdido en el mar del tiempo, sumergido en una prisa sin fundamento ha llegado donde él quería llegar, y me parece algo arrogante preguntarle por qué ahí.
Me parece también algo atrevido preguntarle por qué quiere irse aunque yo mismo lo sepa. Hay personas con un destino fijado, y cuando creen haber cumplido su tarea no sienten más satisfacción que la de dejar este mundo antes de emborronar las historias que ha dejado aquí y que merecen la pena ser contadas.
'' Ya he hecho bastante daño aquí '' se le adivina por fuera.
'' Ya he querido lo suficiente con el corazón'' lleva grabado por dentro.
No pido que le recordéis porque puede que ni yo mismo lo haga. No pido que lloréis su partida más de lo que yo lo haré. Sólo pido que sepáis que existió alguien que quiso, que quiso bien y que quiso hacer el bien. Que hubo alguien que quiso hacer de este mundo un lugar mejor para quien quiso con el corazón. Que en ocasiones lo consiguió y que en otras erró porque el error es inherente al ser humano.
Nuestro personaje ya nos ha dejado y parece ser que tenía algo que dejar grabado en este mundo hasta que la naturaleza lo borrase.
Yo solo me remito a contaros lo que él ha querido que sepáis:

'' Más allá de la grandeza de este lugar,
más allá del odio que alberga,
quiero que el que lea estas letras sepa
que te querría y te quise
 en todos los tiempos verbales que se conocieran.
Que no hay color que describa el oro de tu pelo,
que no hay calor suficiente para describir tus brazos,
que el cielo en tus ojos se quedó corto y se enfadó tanto
que he tenido que irme de este mundo
por decirle que te quise
y por decirle cuánto.''

miércoles, 15 de junio de 2016

Funambulismo en las aceras

Cuentan los sabios,
aquellos que inventaron los refranes
y pusieron nombre a las cosas, 
que una vez se sentaron a charlar
puestas en el mismo banco por casualidad
Tristeza, Miedo y Derrota.

Miedo contaba temblando
lo que nunca pensó que iba a contar,
que siempre que se asustó
no le vino nada mal, 
y que aquellos que no lo hicieron
hoy no lo pueden contar.

Derrota lloraba,
decía que en los libros de texto
de ella nunca se hablaba.
Después le dio por pensar
que de esos libros que de la victoria hablan
no se acuerda nadie conforme los años pasan.

Tristeza concluyó el coloquio
con una sonrisa en su cara.
''Que los felices pueden ser muy felices,
pero jamás podrán presumir,
de tener un lugar tan bello
como el Paseo de los Tristes''.

viernes, 3 de junio de 2016

Rojo esperanza

Quiero que imaginéis un lugar muy gris
con paredes de un gris tan pálido como triste.
Quiero que ya hayáis pensado en cualquier lugar,
para deciros que estamos en mi mente.

La puerta está siempre abierta.
Yo siempre estoy sentado, al entrar,
observando como cada día llegan nuevas personas
encarnando ideas, encarnando recuerdos
y según van entrando, yo las guío a su nuevo hogar.
Pero cada habitación de aquel lugar no es igual.

En la primera habitación, a la izquierda.
suelo llevar aquellas ideas que no me convencen.
Es simple, están más cerca de la puerta
y como la mayoría que ahí entran, nunca se quedan,
a mí no me da ninguna pena si se van o llegan.

Más adelante guardo personas, bastante pequeñas,
que encarnan aquello que leo para, después, vomitarlo
en un folio en blanco que para nada comprueba
si he aprendido, o solo estudiado.

Pasillo adelante pasamos por varias habitaciones
que guardan lugares y canciones.
Es quizás lo más alegre que allí podáis encontrar,
es por eso que les tengo un cariño especial y siempre
hecho la llave después de cerrar; para asegurarme
de que de allí no escaparán.

Al final hay dos habitaciones.
En una guardo a la familia.
No solo a la de sangre, si no a aquellas personas
que pueden considerarse algo más que un saludo
que un hola y adiós;aquellas que yo se que no saldrán
por la puerta de la gente que llega y se va.

La otra habitación es para ti.
Es la única que tiene ventana y la puerta siempre abierta.
Si las paredes se gastasen de mirarlas aquello sería
lo más parecido a una terraza.
Está vacía. A veces titubeo con dejar entrar ahí
a otra persona parecida a ti.
Pero siempre acabo odiándola, mirándola con los ojos
que siempre te he mirado a ti.
Y entonces las personas se cansan de mí
y yo diría que con razón.

Este es mi lugar.
Yo siempre he pensado que es mejor volar.
Que encerrarse en un lugar en el que sabes
que todo lo que ahí estaba estará, no es felicidad.
Porque el día en el que mires dentro de tu mente
y haya algo fuera de lugar
te acordarás de aquel que te dijo
'' Te presto mis alas para poder soñar''.

domingo, 15 de mayo de 2016

Soliloquio

De entre todas las habilidades que te caracterizaban se me hace difícil olvidar la facilidad que tenías para irte cuando todo lo que se tambaleaba parecía estabilizarse. Es curioso, los animales huyen instintivamente de aquello que les hace daño, pero en cambio los humanos, en nuestro afán por diferenciarnos de ellos, nos vemos terriblemente atraídos.
Me aterran las puertas abiertas. Los lados de la cama vacíos. Las mesas individuales. Los cafés solos por partida doble. Las canciones al aire. Los paseos agarrado del viento. Los secretos no compartidos. El éxito y el fracaso, si no es contigo.
Puedo verte en cada lugar al que le dimos una historia que contar, en cada estrella de cuya galaxia decíamos que veníamos. Incluso hay ocasiones en las que te veo mientras sueño y me atrevo decir que es cuando más me gusta verte porque puedo hacer todo lo que siempre quisimos. Seguramente esperáis que diga que la veo incluso cuando cierro los ojos. Y en efecto, así es.
De tu mirada podría decir que, en ocasiones, podía matarme, aunque yo me pregunto hasta qué punto no estoy muerto ya.
Hoy me veo luchando contra los impulsos y contra la razón. Contra los impulsos porque te pueden hacer perder aquello que realmente merece la pena, y contra la razón porque es esa amiga cabrona que siempre estará ahí para recordártelo.

'' A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas, 
y yo solo observo como juegan en el patio de un poema.
Casi siempre te abandonan demasiado pronto
y las escuchas en bocas ajenas
y te alegras
y te enojas contigo mismo
como con todo lo que amamos con cierto egoísmo.

Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío
acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio
siempre fiel, siempre contigo.''


viernes, 1 de abril de 2016

Visitante

Soy visitante de este mundo
una vez por año.
Cuando bajo de ahí arriba
intento no hacer mucho daño;
ya que bajo de vez en cuando
no me gusta irme llorando.

No es que no me guste este mundo,
si no que lo odio tanto que,
al bajar de vez en cuando,
me termina gustando.

Antes solía bajar para buscar tus brazos,
para dejar de sentir el frío
que ahí arriba siento durante todo el año.
Cuando vuelvo a subir, el frío acaba regresando
y a mi me da por pensar
hasta qué punto no me estoy haciendo daño.

Pero ya no importa mucho
que baje más veces o de cuando en cuando,
ya nadie me espera en el odioso mundo del ''allí abajo'',
y no hace falta que les diga
que, cuando bajo,
no me esperan los brazos que alegraban mis días de visita,
aquellos que ponían sol a mis días de verano,
aquellos que, por un momento al año, me hacían sentir humano.

Se que nunca esperas que regrese,
se que espero en vano
el aliento de tu voz en el más cálido día de verano
susurrándome al oído:
''De vez en cuando, para amar,
hay que bajar a la tierra
y sentirse humano''.

jueves, 18 de febrero de 2016

Los ángeles van de blanco

He escuchado multitud de opiniones acerca de este lugar, más de las que puedo recordar.
Unos decían que nada más entrar el ambiente se cargaba y cualquier indicio de esperanza se perdía en los ojos de una familia rota por la angustia de la pérdida de un ser querido.
Otros contaban con una sonrisa en sus rostros que este lugar fue el comienzo de una nueva vida, una segunda oportunidad y los más optimistas decían que era un lugar mágico en el que el proceso de formación de un nuevo individuo veía su final con el nacimiento de un bebé.
En lo que a mí respecta, este lugar es tan dinámico que me sorprende la capacidad que tiene de pasar a ser una prisión cuando en algunos momentos es el lugar en el que la felicidad comienza a tener nombre propio.

Un día cualquiera.

Mi nombre es irrelevante. Soy un enfermo terminal con el que los médicos juegan a hacer apuestas acerca del tiempo que seguiré aquí. Podría deciros que a algunos esto les importa poco, pero se que existe una persona que cada mañana se levanta con la esperanza de no ver mi nombre en la lista diaria de defunciones y eso me alivia. Al menos por momentos.
Hay mañanas en las que no termina de amanecer del todo, e incluso hay días que pierdo la noción del tiempo; en este lugar se respira en ocasiones tanta indiferencia que me cuesta discernir la cena del desayuno. Pero entonces llega ella con su sonrisa. Me fascina la capacidad que tienen algunas personas de dejar todos sus problemas personales en la puerta de este sitio y al entrar, como a modo de uniforme, se visten con una sonrisa que me devuelve la esperanza que me quitan las analíticas.
Se perfectamente la explicación biológica de mi enfermedad, pero soy incapaz de dar respuesta a lo que me hace sentir su mera presencia.

Un día no tan cualquiera.

Hoy siento que me apago. No se cuanto tiempo llevo aquí esquivando a la muerte y difícilmente puedo saber el tiempo que me quedan, no se si son horas o quizás meses.
Lo que si se es que la extraño.
Creo que llegó la hora de marcharse al encuentro de mis seres queridos. No sin antes despedirme de ti, mi luz diaria, mi alegría y mi compañía. No te librarás de este pobre viejo ni aunque se marche a un lugar muy lejano.

''A mi amanecer:
Muchas veces pienso que no estudiaste enfermería, que fuiste creada y enseñada por el mismo Dios a hacer sentir a las personas importantes pese a que nadie las acompañe en sus momentos finales. A veces pienso que de tu espalda saldrán un par de alas y se confirmará mi teoría de que eres un ángel. Hoy me marcho, pero no pienses que te librarás de este pobre viejo, que hará todo lo posible para cuidarte allá donde la muerte lo lleve. No caben palabras de agradecimiento en un trozo de papel, así que por eso te dejo esta flor. No la pongas en agua, es de plástico. La tendrás totalmente sana en tiempos de frío o calor extremo. Es curioso, esta flor me recuerda a ti, capaz de cuidarme en el peor de tus días o en el más alegre de ellos. A veces pienso que si tú no eres la palabra de Dios, es que Dios realmente nunca habló.
Eternamente agradecido, nos vemos allí donde quieras encontrarme''.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Bienvenidos a un no lugar

Un no lugar es aquel que, por su transitoriedad, no puede considerarse como lugar. Un no lugar es por ejemplo la sala de embarque de un aeropuerto, por la que miles de personas pasan a lo largo del día pero, al final, cuando todos los vuelos han salido hacia su destino, no queda nadie para considerarlo como un lugar.
El mundo está lleno de no lugares, hasta el punto de considerar el mundo como un no lugar. Piénsenlo, miles de millones de personas han pasado y seguirán pasando por él, pero al final, ¿qué queda de ellos?
Quizás la importancia de una persona en el mundo se mide en la capacidad de la misma de convertirlo en un lugar, o quizás este término no es más que el fruto de una idea existencialista que quiere hacernos pensar que no somos importantes, qué se yo.
Nuestra existencia es una sucesión de acontecimientos que, si bien algunos son irrelevantes, otros muchos quedarán en la memoria de aquellos que nos rodean y podrán considerar que hemos hecho de nuestra vida un lugar. Muchos otros pensarán que nuestros actos son tan pasajeros como el viajero que pasa 5 minutos en la sala de embarque en un aeropuerto y que, al marcharse, nada de él será recordado.
Puede ser que la idea de no lugar sea el concepto perfecto para aquellos pesimistas y vacíos de alma que justifican sus no actos, alegando que de poco importa cómo nos comportemos si al marcharnos no queda nada. O quizás ellos mismos sean esa nada de la que hablan.
Amores pasajeros, citas que jamás tendrán lugar, trabajos que jamás conseguiremos, aspiraciones que no pasarán de ser aspiraciones y un largo etcétera de intentos fallidos en nuestra existencia pueden ser motivos más que suficientes para pensar que somos un no lugar.
Pero quizás este concepto sea motivo más que suficiente para aquellos que pretenden convertir el mundo en un lugar.
Bienvenidos a la terrible pero apasionante historia del chico que, camino a una cita en una cafetería, pensó en la idea de por qué no cambiar ese no lugar por el lugar en el que comenzó la historia de su vida. Suerte chico, el mundo está suficientemente plagado de no lugares como para que tú hagas de esa cafetería otro más.

lunes, 23 de noviembre de 2015

No me esperéis despiertos

Mientras me decían que me encontrara, yo huía a hurtadillas. Si bien he de admitir que lo más difícil de llevar en la locura es reconocer que uno realmente está loco. Y yo no lo estoy.
Huí por callejones que parecían puestos allí por cualquier deidad que quería que yo escapara de aquel lugar. No se si las farolas se iluminaban a mi paso o eran ellas las que me marcaban el sendero a recorrer. Hacía noche de huir, de encontrarse e incluso me atrevería a decir que hasta de perderse. Hacía noche de llevarse la contraria.
No esperaba encontrarme contigo allí donde fuese. En realidad no esperaba encontrarme con nadie. Creo que en realidad no esperaba encontrarme, si no perderme.
No esperaba escribirte todas las cartas que tú jamás leíste porque yo jamás te escribí. No esperaba encontrar el lugar en el que deberíamos tener una foto pero no la teníamos porque jamás estuvimos allí. Ni tan siquiera esperaba escuchar esa canción que te hacía sonreír al verme porque esa canción no existió. Allí donde fuese, no esperaba esperarte.
Los pájaros parecían haber decidido no piar, los árboles se adelantaron al otoño y deshojados me mostraban un camino incierto. Parece que todos los bancos se habían puesto de acuerdo para teñirse de marrón desgastado y las flores, que jamás te entregué, no iban a estar allí ahora para que tampoco pudiese hacerlo.
Quizás ahora los días no terminen de amanecer del todo y los atardeceres se retrasen tanto que tu impaciencia te lleve a darlos por perdidos. Quizás los días se te hagan tan de noche que la noche sea día.
No me esperéis despiertos , porque quizás sea yo el que no quiere despertar.

martes, 29 de septiembre de 2015

Adivinarte

Había noches en las que yo intentaba adivinarte,
es más, me atrevo a decir que la ilusión que sentían mis ojos por mirarte
podía apenas compararse
a la mayor de las locuras.
Luego hubo tardes en las que el sol hacía amago de quedarse,
nos arropaba y nos mimaba antes de marcharse, y  ese era el momento
que de la locura de mirarte, salieron de mis adentros las mismas ganas de adivinarte.
Por las mañanas despertaba con recelo,
y la verdad he de decirte que mas recelo me daba 
el que no estuvieses allí mientras yo si estaba.
Pero como nada nunca pude hacer, por hacer que te quedaras
hoy, como cada noche, tarde y mañana,
me he puesto el propósito
de decirte que si me faltas
jamás podré adivinar
el enigma que eras tú,
 en el que siempre fallaba.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Collapse

Ella me dijo que subiera. No os voy a escribir a continuación la justificación lógica de por qué lo hice, pero estoy seguro que en mi lugar, lo hubierais hecho.
Ni me dijo el destino ni su nombre, y a penas pude dilucidar su aspecto, pero el misterio que escondía tras aquella sonrisa, y del que se adivinaba un ''ahora verás'', me hizo seguirla.
Entonces me cogió de la mano y noté turbulencias. Le pregunté si era seguro, a lo que ella contestó ''está claro que no, pero ha sido tu decisión''. Tenía tanta razón que hubo una milésima de segundo en que la odié tanto como a mí. Al segundo siguiente seguía encandilado.
Aquella noche vimos nebulosas, enanas blancas y marrones, estrellas jóvenes y viejas y nuestras mentes iniciaron un profundo debate acerca de agujeros negros que se quedó en un ''invítame a un café y seguimos''. Y se quedó ahí porque decidió soltarme.
Entonces nos quedamos flotando en aquel vacío de materia. Se iba alejando poco a poco y mis intentos por andar eran tan nulos como el valor de la gravedad ahí arriba.
Intenté llamarla, pero todos sabemos que el sonido no se propaga en el vacío. Lo intenté todo, hasta hice amago de sacar el móvil y llamarla, pero ni lo tenía en el bolsillo, ni tenía
 su número y tampoco esperaba encontrar cobertura a millones de años luz de mi casa con Wi-fi.
Lo que ocurrió a continuación lo se por instinto. Ella comenzó a acercarse a mí sin mediar palabra(no hay que repetir que el sonido no se propaga en el vacío). Me miró a los ojos y leí en sus labios ''seamos creadores de una nueva galaxia'', yo le pregunté ''¿es seguro?'', y volví a adivinar de sus labios ''esa respuesta ya la sabes''.
Lo siguiente que recuerdo fue un sonido tan estrepitoso como el que surgiría de la colisión de dos planetas y su posterior colapso gravitatorio, sonido que asocié con la alarma del móvil.
Las 8:00 AM.
Entonces abrí la ventana y, para sorpresa propia, seguía allí, en Granada, Andalucía, España, Europa, Planeta Tierra, Sistema Solar, Vía Láctea, Universo.
Pero....¿y ella, dónde estará?
''El mundo es necesariamente como es porque hay seres que se preguntan por qué es así'

martes, 24 de marzo de 2015

Yo me entiendo

Hace noche de azul oscuro. Hace noche de no querer querer. Hace noche de frío del que te pone los pelos como escarpias. Hace noche de inventar, de devenir, de crear, de ser y de no querer ser, de ahora sí y luego el tiempo dirá. Hoy hace noche de renacer, de volver a sentir, de volver, solamente volver. Será el café, será el whisky, serás tú, o seré yo, yo qué se. Hoy hace noche de apilar palabras sobre el borde de la imaginación y soplar y que se las lleve el viento y que se queden las que pesen y que se vayan las que quieran irse. Hoy hace noche de hacer recuento; quedaros los que queráis, los que no queráis os invito también a hacerlo. Hoy hace noche de compadecerse de aquel que te entiende, del que lo pretende, del que no hace ni por quererlo y del que no quiere ni por hacerlo. Hoy hace noche de hacer noches, planes, libros, cuentas, cábalas, acábalas...refiérome a las noches. Quédate, te estoy invitando a hacerlo, hoy hace noche de reconciliación. Hace noche para empezar a imaginar, imagina ser lo que siempre quisiste ser , sin dejar de ser aquello que serás por siempre jamás. Te invito a entenderme , a escucharme, leerme, verme hablarme e imaginar de nuevo, imagina las imágenes que en mi cabeza se difuminan, te invito a volar con las alas del simple imaginar.
Ya sabéis, hoy hace noche de no dormir, hoy hace noche de soñar, yo me entiendo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Un paseo

Sin saber la dirección ni el camino, sin saber mi trayectoria y sin proponerme algún destino...he llegado aquí. Al que es nuestro "aquí".
O al menos al que era.
Sin más compañía que mi soledad y con un sin fin de pesadas cargas a mi espalda, sin proponérmelo , he llegado donde tu andar solía llevarme en las tardes de los atardeceres eternos llenos de gran significado y de los que hoy no quedan más que abrazos rotos, miradas perdidas y un gran número de besos que nunca jamás se han dado.
Ni se darán.
Tardes en las que dos trenes circulaban en una misma dirección, en sentidos opuestos encontrándose en un mismo punto común, tardes en las que hoy solo se encuentran aquellos trenes cuyo destino son un punto y final.
Hoy no se si amanece o atardece, pues tu pérdida se ha llevado a mi Norte, y el Sur parece haber tenido miedo de ver al Este corriendo del Oeste.
En este "hoy", por utilizar algún marcador temporal, no se cómo comenzar a hablarle a tu ausencia. La veo tan cerca que aún puedo contemplar tu belleza en su máximo estado de complejidad, a cualquier atisbo de sonrisa que en tus labios dibujaba formas propias de un contorsionista, a tus ojos eternos que, con mil y una bifurcaciones  invitaban a perderse con el deseo de no encontar jamás el cartel de un " final". Estas tan cerca que soy capaz de ver todo eso y millones de cualidades más que se quedarán en la lista de los adjetivos que nunca te dije.
Ni te diré.
Y me atrevo a decir que estuve dentro de ti averiguando tanto, que ya sabía  casi cuando me estabas pensando.
Sin embargo ya no está el nido de golondrinas que vimos crecer en nuestro ciprés favorito, del balancín  en el que soliamos mecer nuestra ilusión hoy solo cuelgan un par más de te quieros rotos, y la farola que solía alumbrar nuestros rostros fundiéndose en un beso ha decidido apagarse...A lo único a lo que ya puedo aferrarme no es más que a eso, a tu ausencia.
Una ausencia que reemplazaría por cada una de tus presencias, capaces de alegrar al Paseo de los Tristes en la más efímera tarde invernal.
Presencias que ataría a mí y a este banco durante un tiempo algo más duradero que un simple:
"Para siempre".

martes, 11 de febrero de 2014

2+2=5

Mientras me deslizo entre calles inhóspitas desprovistas del tumulto social algo pasa (además de la gente por mi lado claro está).
Tiempo.
Pasa así, sin más, con la rapidez que yo quiera, con la rapidez que nosotros queramos. Si el rato es ameno y agradable parece que alcanza velocidades estratosféricas, varios minutos se nos escapan de las manos a una velocidad superior al numero de segundos que estos poseen. Por el contrario si el sufrimiento hace acto de presencia los minutos no tienen 60 segundos.
Cuando disponemos de él no somos más que simples economistas perdidos en Wall Street sin saber dónde invertir, si nos será rentable, y acabaremos por no arriesgarnos por miedo a perder.
Cuando nos falta no somos más que pobres tercermundistas pidiendo limosna, y una vez que obtenemos tiempo, se cierra el ciclo.
Otras veces lo llevamos en la muñeca a modo de madre recordándonos el sentido y la dirección de nuestro movimiento, en media hora he quedado, en un cuarto de hora se va el bus, llego diez minutos tarde...
 Tarde, pronto, nuncas, jamases, puntos suspensivos y un largo etcétera de cosas más que temporales.
Un principio, un fin.
Resulta pues irónico que el tiempo es lo que siempre quisimos matar....y es él el que nos mata.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Un verano maravillosamente normal.

Se nos va. Se acabó.
Se nos va el verano, y con él, miles de costumbres que se instauran en tu vida y que son difíciles de acostumbrar y cambiar cuando vuelve la rutina. Se nos va el verano, y con él se va el despertarte sin relojes cerca y no saber si es la hora de comer o la de merendar, el tremendo ajetreo de fechas en tu cabeza y las neuronas que juegan al despiste intentando acertar qué día de la semana es hoy. Adiós a desayunar el más delicioso de los platos de macarrones y a llegar a tu casa cuando las farolas ya no lucen. Se acaban los ''plenos oficiales de los barrios'' improvisados por cuatro ancianas con sus respectivas sillas intentando cambiar el mundo desde la puerta de casa. El ir de fiesta en fiesta y llegar a tu casa cuando aun las calles no están puestas, el desayunar churros....Adiós verano.
Y, como siempre, cuando algo se nos va es indicio de que viene otra cosa, porque la nada no existe. Y como tal, el otoño se acercará a nosotros una vez más produciendo ese quebradero de cabeza de todo ser humano...¿Equinocio, o solsticio, equinocio o solsticio...?
Y como geólogos no somos ninguno, el primer contacto imperceptible de una hoja seca con el suelo será la señal de que ha llegado, de que ya está aquí.
Y la caída de la última hoja seca del último árbol con habitantes entre sus ramas sobre un suelo nevado, nos dirá que el invierno se instaurará en nuestras vidas.
Y el último copo de nieve posado sobre la primera flor emergente entre la fría escarcha nos demostrará que el invierno tiene un fin y la primavera un comienzo.
Y, como sucediera hace 3 meses, la última flor que quede en su mayor esplendor y color, se tornará amarillenta y se resecará, y el verano volverá, y nos brindará de nuevo cosas magníficas y no tan maravillosas, porque todos sabemos que, cada verano algo cambia, de manera que cualquier cosa, por imperceptible que parezca, no volverá a ser lo mismo.
Pero todo a su debido tiempo, dejemos a las hojas caerse, a los copos danzar y caer sobre nosotros y a las flores emerger de entre la escarcha y florecer en su máximo esplendor hasta que llegue el siguiente verano, porque, cuanto más ansias las cosas más tardan en llegar, y cuanto más te esperas de un verano, más te decepciona.

lunes, 2 de septiembre de 2013

A ciencia exacta

Cuando el tiro sale de tu mano sabes, como sabes que habrá tormenta cuando el cielo se viste de negro, si entrará el balón o no, así, a primera vista, como tan bien sabes que suspenderás ese examen del que solo has contestado una pregunta...aunque para saber esto último no has de ser vidente.
Quiero decir que quizás no haga falta abrir una investigación con forenses ni nada por el estilo(sin menospreciar el trabajo de nuestra seguridad, faltaría más) para saber ciertas cosas las cuales son, a simple vista, transparentes.
Y más profundo aun si cabe quisiera llegar: al ámbito amoroso.
Porque...quizás no haga falta abrir una investigación a la hora de intentar entrar en la vida de alguien. A lo mejor ni siquiera hace falta saberse el vestido de año nuevo, ni su fragancia favorita, ni tan siquiera a que hora vino a este mundo. A lo mejor no necesitamos ni tan siquiera saber cuantos más han intentado entrar en su vida, cuantos se fueron, cuantos se quedaron en la puerta y cuantos otros siguen aun en la lista de espera.
Quizás no se si eres materialista y fracasaré al comprarte el más caro de los vestidos o si eres más sentimental y no acertaré al escribirte la más bonita de mi declaración de intenciones, puede que no sea necesario conocer tal dato de alguien.
Porque...quizás no haga falta conocer a una persona a ciencia exacta para que tus sentimientos se decanten por ésta, puede ser que no necesite ni tu nombre, y al torcer esa esquina me enamore de ti como no lo hice de aquella con la que compartiera 4 años de mi vida o 5, o dos horas o el tiempo que fuera.
Porque según los científicos puedes enamorarte de una persona en 8,2 segundos y a mi.....me siguen sobrando 6 segundos.

domingo, 18 de agosto de 2013

35 de octubre del año del olvido

Recorreré de nuevo cada lunar tatuado a fuego en tu piel, mientras tu olor sirve a mi instinto de GPS por las empedradas carreteras camino de tu olvido. Arrojaré cada recuerdo al mar de los lamentos mientras maldigo cada gota salpicada como cada uno de los gestos que hacia ti no tuve. Volveré a escuchar la banda sonora que ponía música a mis mañanas cada vez que oiga tu nombre, y cuidaré cada gesto, porque cuenta la leyenda que con cualquier minucioso gesto es capaz la musa de percatarse de que aún está siendo observada. Hoy me levanté y las gotas de polvo asentadas en el piano me volvieron a hacer muecas de dolor, quejándose al unisono de no ser limpiadas por tus finas manos, mientras las teclas del piano decidieron hacer voto de silencio desde que tus delicados dedos no las acarician.
Sentado frente al mar me dirigí al sol con la cabeza bien alta y su respuesta se hizo eco con un atardecer, diciéndome, que hasta el más horrendo de tus días. tiene un principio y un final, que detrás de cada nube que nos intenta esconder lo que ocurre en el cielo, hemos de saber que el sol brilla.
El atardecer tuvo razón...No todos los días puede ser 35 de octubre del año del olvido.

jueves, 27 de junio de 2013

Dios ayuda, pero no siempre acierta.

Si digo que no penséis en elefantes, ¿en qué pensáis?. Bien ahora que tengo vuestra atención continúo.
Justo en el momento en el que te das cuenta de que la bifurcación que antaño escogiste en tu camino fue la equivocada, es cuando te das cuenta que , al igual que puedes andar hacia delante, puedes hacerlo hacia atrás. Así, sin más. Quizás la vida no sea más que el viaje que nos pone a prueba cada día, haciéndonos buscar a nuestro yo, a base de errores, haciéndonos escoger entre vivir como monstruos o morir como héroes, utilizando connotación dubitativa debido a mi escasa experiencia en este camino del que nadie se salva.
Tú sin embargo, te enfrentaste a un camino arduo, empedrado, cuesta arriba y descalza. Y como cualquier persona te amparaste a la fe, a tu alrededor, a tu propia religión. A la ciencia, apelaste hasta la última manera para permanecer en pie y llegar al final del sendero. E inevitable, como inevitable es que dos electrones de oxígeno compartan un electrón para adquirir una configuración electrónica estable, imploraste al cielo.
Un cielo del que esperamos que caiga un milagro en forma de manual de instrucciones acerca del como vivir, un cielo al que siempre apelamos cuando buscamos culpables acerca de los problemas gordos, y un cielo al que damos gracias cuando nos ocurre cuanto queríamos.
Un cielo cargado de simbolismo, y un suelo cargado de hipocresía. Un dios que ayuda, pero que no siempre acierta.

martes, 21 de mayo de 2013

Vida sin rumbo,¿ o me lo parece a mí?

Salí. Si, y te vi, pendiendo de un hilo, con tu mirada cansada, estrábica, cualquier atisbo de vida en ti era apenas perceptible valga la redundancia. Te vi, indecisa, entre la línea que separa lo real de lo ficticio, abúlica a más no poder llorando a moco tendido, sin saber hacia donde se dirigiría tu siguiente paso. Ni falta hizo preguntarte, para darme cuenta de que te acontecía. Sobre ti, siglos de mentira, dejadez , indiferencia. Sobre ti odio, avaricia, codicia. Sobre ti, todo se resume a una palabra: vida humana. Me contaste que habías visto al amor hablando con el odio y sus secuaces. Me dijiste que la belleza había ido a visitar a la superficialidad. Sobre ti forjamos familia, muros, un destino al que aferrarnos en caso de duda acerca de lo que nos acontece. Me contaste que la esperanza está igual que tú, arrinconada, pendiendo del mismo hilo del que tu lo haces ahora. Te vi, como a nadie, perseverando la paciencia, la amnistía hacia todo lo que se forjó sobre ti. Pero nada de eso fue suficiente. Cogiste tu bagaje, nos abandonaste. Aunque abandonar no es la palabra que se ha de utilizar en estos casos. Me dijiste que eramos incomprensibles, que nos pasábamos la vida esperando a saber cuando se parará el reloj de la vida y lo único que pasa es el tiempo. Me dijiste que la superficialidad y la mentira, los AlterEgo hicieron coalición para gobernar en el mundo.

Y ahora te encuentro aquí, tras la línea que separa el bien del mal. Pendiendo de un hilo. Ahora te encuentro aquí, vida, sin saber qué harás. Y yo te pregunto, ¿vida sin rumbo, o me lo parece a mí?

''Coño, nos anestesiamos, fumamos de memoria contra la monotonía del día día escapamos, de quién ¿si no del viento?, ¿de quién si no del llanto?  Kase.O

lunes, 8 de abril de 2013

Calle esperanza S/N

Hoy nos pondremos en el pellejo de dos almas, a cual más inocente acerca de lo que les espera, pero a la vez con cierto presentimiento de que se acerca el momento que cada día viven ambas almas, ese momento que se está convirtiendo en rutina, pese a lo fea que suena esa palabra. Esta situación, historia, llámenlo como quieran, no es cualquier tipo de rutina... Ambos salen al raso del cielo a un encuentro que servirá de preludio, que será la subordinación (válgame el símil sintáxico) del encuentro principal, el motor del movimiento de ambas almas inocentes las cuales se cruzarán sin cita previa. Camino a ese encuentro, sin saber en qué momento se producirá piensan, a cual más entusiasmado, en el nombre de esa persona que se encuentran en la misma esquina cada día, en la misma calle, en el mismo momento del día... A fin de cuentas a veces piensas demasiado, tanto que lo real no imp....
Y ahí estaba ella para él, y él para ella. En la misma esquina de la misma calle, en el mismo portal...
Ahí es cuando el alma de él se activa cuan motor en la combustión de la gasolina, ese es el momento en el que él la mira de pies a cabeza imaginándose mil historias, a cual más idílica, a cual mas utópica, ahí es cuando él se siente pequeño, tan pequeño que no sabe el cómo ni el por qué del sentimiento que le produce un alma de la que apenas sabe nada, de la que ni si quiera ha reparado en conocer su nombre, donde vive, y con la que se ha ocupado más de fantasear que de actuar.
Ahí es cuando el corazón de ella empieza a latir, cuando entre aliento y aliento no encuentra más que el vacío, cuando las motas de polvo de los escalones de su portal detienen su movimiento aleatorio con el viento, mirando impasibles ante tal encuentro de dos almas que, quién lo iba a decir, eran gemelas. Dos almas que jamás habían coincidido más allá del lugar en el que habitaban aquellas motas de polvo ahora detenidas.
Y cuando parece que todo se quedará, otro día más, en ese encuentro en el que el mundo se detiene, el chico saca un cigarrillo y ansioso por escuchar la voz de su alma gemela, con terribles y nerviosos tartamudeos le pide fuego a la chica.
La chica, que hizo un esfuerzo por sacar las palabras de su boca antes que el corazón, que pedía a gritos salir, le acercó un mugriento mechero que escondía en el rincón más inhóspito de su bolso.
Él lo enciende y se lo devuelve, y ambos esbozan una sonrisa en los labios que rompió con cualquier indicio de rutina en aquel encuentro que se producía diariamente y del que, hasta hoy, no habían sacado más que miradas inocentes muertas por romper a hablar.
La chica bajó el último escalón de aquel portal y giró la esquina.
El chico la observó hasta el último paso con el que dejó la esquina atrás y se quedó pensando. Pensando en que quizás no era la perfección de la que todo el mundo habla, que quizás no era la chica del anuncio de la más prestigiosa colonia, pero pensando también en que, esa chica, ese encuentro diario, cambiaron su vida o más bien sus vidas por completo, pensando en que la perfección quizás solo sea una excusa para todos aquellos que no buscan a su mujer ideal, pensando en que la perfección solo existía para los conformistas que tienen el mundo hecho a su medida.
Y antes de irse, el chico levantó cabeza para fijarse en el lugar en el que se venía produciendo tal encuentro desde hace meses y meses. Divisó en la fachada del edificio de la chica un cartel cuyas letras venían a decir:
CALLE ESPERANZA S/N

martes, 26 de febrero de 2013

Mejor vuelve otro día

Amanece. Hoy el cielo no se ha vestido con las nubes, como viene a ser costumbre, el tímido sol que se escondía tras ellas ha hecho acto de presencia en la inmensidad azul, intentando decirnos que detrás de las nubes, el sol brilla. Hoy la misma farola que antaño no alumbró a todas las almas que pasaron en la madrugada , vuelve a lucir en ese callejón desprovisto del tumulto de la multitud. Hoy los árboles, cansados de que el otoño desnudara sus cuerpos han decidido vestirse, evocando a la primavera. Hoy la esperanza, que hasta entonces se escondía en el rincón mas insólito de este mundo cruel, ha hecho acto de presencia. Hoy, al raso de este cielo del que la luna siempre tuvo miedo, me siento arropado por los tímidos rayos de la misma, la cual ha decidido salir hoy. El amor se ha quitado su disfraz , omitiendo a cualquiera que le nombrara sin saber qué significan tales cinco letras. Hoy los telediarios se han puesto de acuerdo para no matar más gente, no se cómo pero hoy los políticos no han robado nada. No se por qué pero hoy no te he echado de menos, no se cómo pero hoy el pasado ha pasado de la nostalgia a un simple recuerdo, y se ha instaurado el presente en mi. Hoy en vez de mirar para el cielo, me puse a medir el suelo que me tocaba andar.
Querida rutina, vuelve otro día; hoy no te he echado de menos.

''...Y de postre un sol maldito que termine de  volverme loco, que ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco'' MAREA