Sin saber la dirección ni el camino, sin saber mi trayectoria y sin proponerme algún destino...he llegado aquí. Al que es nuestro "aquí".
O al menos al que era.
Sin más compañía que mi soledad y con un sin fin de pesadas cargas a mi espalda, sin proponérmelo , he llegado donde tu andar solía llevarme en las tardes de los atardeceres eternos llenos de gran significado y de los que hoy no quedan más que abrazos rotos, miradas perdidas y un gran número de besos que nunca jamás se han dado.
Ni se darán.
Tardes en las que dos trenes circulaban en una misma dirección, en sentidos opuestos encontrándose en un mismo punto común, tardes en las que hoy solo se encuentran aquellos trenes cuyo destino son un punto y final.
Hoy no se si amanece o atardece, pues tu pérdida se ha llevado a mi Norte, y el Sur parece haber tenido miedo de ver al Este corriendo del Oeste.
En este "hoy", por utilizar algún marcador temporal, no se cómo comenzar a hablarle a tu ausencia. La veo tan cerca que aún puedo contemplar tu belleza en su máximo estado de complejidad, a cualquier atisbo de sonrisa que en tus labios dibujaba formas propias de un contorsionista, a tus ojos eternos que, con mil y una bifurcaciones invitaban a perderse con el deseo de no encontar jamás el cartel de un " final". Estas tan cerca que soy capaz de ver todo eso y millones de cualidades más que se quedarán en la lista de los adjetivos que nunca te dije.
Ni te diré.
Y me atrevo a decir que estuve dentro de ti averiguando tanto, que ya sabía casi cuando me estabas pensando.
Sin embargo ya no está el nido de golondrinas que vimos crecer en nuestro ciprés favorito, del balancín en el que soliamos mecer nuestra ilusión hoy solo cuelgan un par más de te quieros rotos, y la farola que solía alumbrar nuestros rostros fundiéndose en un beso ha decidido apagarse...A lo único a lo que ya puedo aferrarme no es más que a eso, a tu ausencia.
Una ausencia que reemplazaría por cada una de tus presencias, capaces de alegrar al Paseo de los Tristes en la más efímera tarde invernal.
Presencias que ataría a mí y a este banco durante un tiempo algo más duradero que un simple:
"Para siempre".
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