Se nos va. Se acabó.
Se nos va el verano, y con él, miles de costumbres que se instauran en tu vida y que son difíciles de acostumbrar y cambiar cuando vuelve la rutina. Se nos va el verano, y con él se va el despertarte sin relojes cerca y no saber si es la hora de comer o la de merendar, el tremendo ajetreo de fechas en tu cabeza y las neuronas que juegan al despiste intentando acertar qué día de la semana es hoy. Adiós a desayunar el más delicioso de los platos de macarrones y a llegar a tu casa cuando las farolas ya no lucen. Se acaban los ''plenos oficiales de los barrios'' improvisados por cuatro ancianas con sus respectivas sillas intentando cambiar el mundo desde la puerta de casa. El ir de fiesta en fiesta y llegar a tu casa cuando aun las calles no están puestas, el desayunar churros....Adiós verano.
Y, como siempre, cuando algo se nos va es indicio de que viene otra cosa, porque la nada no existe. Y como tal, el otoño se acercará a nosotros una vez más produciendo ese quebradero de cabeza de todo ser humano...¿Equinocio, o solsticio, equinocio o solsticio...?
Y como geólogos no somos ninguno, el primer contacto imperceptible de una hoja seca con el suelo será la señal de que ha llegado, de que ya está aquí.
Y la caída de la última hoja seca del último árbol con habitantes entre sus ramas sobre un suelo nevado, nos dirá que el invierno se instaurará en nuestras vidas.
Y el último copo de nieve posado sobre la primera flor emergente entre la fría escarcha nos demostrará que el invierno tiene un fin y la primavera un comienzo.
Y, como sucediera hace 3 meses, la última flor que quede en su mayor esplendor y color, se tornará amarillenta y se resecará, y el verano volverá, y nos brindará de nuevo cosas magníficas y no tan maravillosas, porque todos sabemos que, cada verano algo cambia, de manera que cualquier cosa, por imperceptible que parezca, no volverá a ser lo mismo.
Pero todo a su debido tiempo, dejemos a las hojas caerse, a los copos danzar y caer sobre nosotros y a las flores emerger de entre la escarcha y florecer en su máximo esplendor hasta que llegue el siguiente verano, porque, cuanto más ansias las cosas más tardan en llegar, y cuanto más te esperas de un verano, más te decepciona.

...las calles puestas... Digno ( todo lo que has escrito) de novela de esas que se apilan en los escaparates de encantadoras librerias.
ResponderEliminarasí se quedará mariola, en un escaparate, aunque con que alguien aleatoriamente acabe aquí y se sienta bien me doy por satisfecho
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