Quiero que imaginéis un lugar muy gris
con paredes de un gris tan pálido como triste.
Quiero que ya hayáis pensado en cualquier lugar,
para deciros que estamos en mi mente.
La puerta está siempre abierta.
Yo siempre estoy sentado, al entrar,
observando como cada día llegan nuevas personas
encarnando ideas, encarnando recuerdos
y según van entrando, yo las guío a su nuevo hogar.
Pero cada habitación de aquel lugar no es igual.
En la primera habitación, a la izquierda.
suelo llevar aquellas ideas que no me convencen.
Es simple, están más cerca de la puerta
y como la mayoría que ahí entran, nunca se quedan,
a mí no me da ninguna pena si se van o llegan.
Más adelante guardo personas, bastante pequeñas,
que encarnan aquello que leo para, después, vomitarlo
en un folio en blanco que para nada comprueba
si he aprendido, o solo estudiado.
Pasillo adelante pasamos por varias habitaciones
que guardan lugares y canciones.
Es quizás lo más alegre que allí podáis encontrar,
es por eso que les tengo un cariño especial y siempre
hecho la llave después de cerrar; para asegurarme
de que de allí no escaparán.
Al final hay dos habitaciones.
En una guardo a la familia.
No solo a la de sangre, si no a aquellas personas
que pueden considerarse algo más que un saludo
que un hola y adiós;aquellas que yo se que no saldrán
por la puerta de la gente que llega y se va.
La otra habitación es para ti.
Es la única que tiene ventana y la puerta siempre abierta.
Si las paredes se gastasen de mirarlas aquello sería
lo más parecido a una terraza.
Está vacía. A veces titubeo con dejar entrar ahí
a otra persona parecida a ti.
Pero siempre acabo odiándola, mirándola con los ojos
que siempre te he mirado a ti.
Y entonces las personas se cansan de mí
y yo diría que con razón.
Este es mi lugar.
Yo siempre he pensado que es mejor volar.
Que encerrarse en un lugar en el que sabes
que todo lo que ahí estaba estará, no es felicidad.
Porque el día en el que mires dentro de tu mente
y haya algo fuera de lugar
te acordarás de aquel que te dijo
'' Te presto mis alas para poder soñar''.
''...Y él noto que fluía, que la magia que emanaba de aquella fuente inagotable de conocimientos no le era suficiente, y quiso más y más y más y ese más no le fue suficiente,y entonces quiso mucho más y ese mucho ni tan siquiera se equiparo a aquel deseo, aquella idea, aquella semilla que ahora crecía en su mente y a la cual decidió llamar Caos.
viernes, 3 de junio de 2016
domingo, 15 de mayo de 2016
Soliloquio
De entre todas las habilidades que te caracterizaban se me hace difícil olvidar la facilidad que tenías para irte cuando todo lo que se tambaleaba parecía estabilizarse. Es curioso, los animales huyen instintivamente de aquello que les hace daño, pero en cambio los humanos, en nuestro afán por diferenciarnos de ellos, nos vemos terriblemente atraídos.
Me aterran las puertas abiertas. Los lados de la cama vacíos. Las mesas individuales. Los cafés solos por partida doble. Las canciones al aire. Los paseos agarrado del viento. Los secretos no compartidos. El éxito y el fracaso, si no es contigo.
Puedo verte en cada lugar al que le dimos una historia que contar, en cada estrella de cuya galaxia decíamos que veníamos. Incluso hay ocasiones en las que te veo mientras sueño y me atrevo decir que es cuando más me gusta verte porque puedo hacer todo lo que siempre quisimos. Seguramente esperáis que diga que la veo incluso cuando cierro los ojos. Y en efecto, así es.
De tu mirada podría decir que, en ocasiones, podía matarme, aunque yo me pregunto hasta qué punto no estoy muerto ya.
Hoy me veo luchando contra los impulsos y contra la razón. Contra los impulsos porque te pueden hacer perder aquello que realmente merece la pena, y contra la razón porque es esa amiga cabrona que siempre estará ahí para recordártelo.
'' A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas,
y yo solo observo como juegan en el patio de un poema.
Casi siempre te abandonan demasiado pronto
y las escuchas en bocas ajenas
y te alegras
y te enojas contigo mismo
como con todo lo que amamos con cierto egoísmo.
Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío
acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio
siempre fiel, siempre contigo.''
Me aterran las puertas abiertas. Los lados de la cama vacíos. Las mesas individuales. Los cafés solos por partida doble. Las canciones al aire. Los paseos agarrado del viento. Los secretos no compartidos. El éxito y el fracaso, si no es contigo.
Puedo verte en cada lugar al que le dimos una historia que contar, en cada estrella de cuya galaxia decíamos que veníamos. Incluso hay ocasiones en las que te veo mientras sueño y me atrevo decir que es cuando más me gusta verte porque puedo hacer todo lo que siempre quisimos. Seguramente esperáis que diga que la veo incluso cuando cierro los ojos. Y en efecto, así es.
De tu mirada podría decir que, en ocasiones, podía matarme, aunque yo me pregunto hasta qué punto no estoy muerto ya.
Hoy me veo luchando contra los impulsos y contra la razón. Contra los impulsos porque te pueden hacer perder aquello que realmente merece la pena, y contra la razón porque es esa amiga cabrona que siempre estará ahí para recordártelo.
'' A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas,
y yo solo observo como juegan en el patio de un poema.
Casi siempre te abandonan demasiado pronto
y las escuchas en bocas ajenas
y te alegras
y te enojas contigo mismo
como con todo lo que amamos con cierto egoísmo.
Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío
acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio
siempre fiel, siempre contigo.''
viernes, 1 de abril de 2016
Visitante
Soy visitante de este mundo
una vez por año.
Cuando bajo de ahí arriba
intento no hacer mucho daño;
ya que bajo de vez en cuando
no me gusta irme llorando.
No es que no me guste este mundo,
si no que lo odio tanto que,
al bajar de vez en cuando,
me termina gustando.
Antes solía bajar para buscar tus brazos,
para dejar de sentir el frío
que ahí arriba siento durante todo el año.
Cuando vuelvo a subir, el frío acaba regresando
y a mi me da por pensar
hasta qué punto no me estoy haciendo daño.
Pero ya no importa mucho
que baje más veces o de cuando en cuando,
ya nadie me espera en el odioso mundo del ''allí abajo'',
y no hace falta que les diga
que, cuando bajo,
no me esperan los brazos que alegraban mis días de visita,
aquellos que ponían sol a mis días de verano,
aquellos que, por un momento al año, me hacían sentir humano.
Se que nunca esperas que regrese,
se que espero en vano
el aliento de tu voz en el más cálido día de verano
susurrándome al oído:
''De vez en cuando, para amar,
hay que bajar a la tierra
y sentirse humano''.
una vez por año.
Cuando bajo de ahí arriba
intento no hacer mucho daño;
ya que bajo de vez en cuando
no me gusta irme llorando.
No es que no me guste este mundo,
si no que lo odio tanto que,
al bajar de vez en cuando,
me termina gustando.
Antes solía bajar para buscar tus brazos,
para dejar de sentir el frío
que ahí arriba siento durante todo el año.
Cuando vuelvo a subir, el frío acaba regresando
y a mi me da por pensar
hasta qué punto no me estoy haciendo daño.
Pero ya no importa mucho
que baje más veces o de cuando en cuando,
ya nadie me espera en el odioso mundo del ''allí abajo'',
y no hace falta que les diga
que, cuando bajo,
no me esperan los brazos que alegraban mis días de visita,
aquellos que ponían sol a mis días de verano,
aquellos que, por un momento al año, me hacían sentir humano.
Se que nunca esperas que regrese,
se que espero en vano
el aliento de tu voz en el más cálido día de verano
susurrándome al oído:
''De vez en cuando, para amar,
hay que bajar a la tierra
y sentirse humano''.
jueves, 18 de febrero de 2016
Los ángeles van de blanco
He escuchado multitud de opiniones acerca de este lugar, más de las que puedo recordar.
Unos decían que nada más entrar el ambiente se cargaba y cualquier indicio de esperanza se perdía en los ojos de una familia rota por la angustia de la pérdida de un ser querido.
Otros contaban con una sonrisa en sus rostros que este lugar fue el comienzo de una nueva vida, una segunda oportunidad y los más optimistas decían que era un lugar mágico en el que el proceso de formación de un nuevo individuo veía su final con el nacimiento de un bebé.
En lo que a mí respecta, este lugar es tan dinámico que me sorprende la capacidad que tiene de pasar a ser una prisión cuando en algunos momentos es el lugar en el que la felicidad comienza a tener nombre propio.
Un día cualquiera.
Mi nombre es irrelevante. Soy un enfermo terminal con el que los médicos juegan a hacer apuestas acerca del tiempo que seguiré aquí. Podría deciros que a algunos esto les importa poco, pero se que existe una persona que cada mañana se levanta con la esperanza de no ver mi nombre en la lista diaria de defunciones y eso me alivia. Al menos por momentos.
Hay mañanas en las que no termina de amanecer del todo, e incluso hay días que pierdo la noción del tiempo; en este lugar se respira en ocasiones tanta indiferencia que me cuesta discernir la cena del desayuno. Pero entonces llega ella con su sonrisa. Me fascina la capacidad que tienen algunas personas de dejar todos sus problemas personales en la puerta de este sitio y al entrar, como a modo de uniforme, se visten con una sonrisa que me devuelve la esperanza que me quitan las analíticas.
Se perfectamente la explicación biológica de mi enfermedad, pero soy incapaz de dar respuesta a lo que me hace sentir su mera presencia.
Un día no tan cualquiera.
Hoy siento que me apago. No se cuanto tiempo llevo aquí esquivando a la muerte y difícilmente puedo saber el tiempo que me quedan, no se si son horas o quizás meses.
Lo que si se es que la extraño.
Creo que llegó la hora de marcharse al encuentro de mis seres queridos. No sin antes despedirme de ti, mi luz diaria, mi alegría y mi compañía. No te librarás de este pobre viejo ni aunque se marche a un lugar muy lejano.
''A mi amanecer:
Muchas veces pienso que no estudiaste enfermería, que fuiste creada y enseñada por el mismo Dios a hacer sentir a las personas importantes pese a que nadie las acompañe en sus momentos finales. A veces pienso que de tu espalda saldrán un par de alas y se confirmará mi teoría de que eres un ángel. Hoy me marcho, pero no pienses que te librarás de este pobre viejo, que hará todo lo posible para cuidarte allá donde la muerte lo lleve. No caben palabras de agradecimiento en un trozo de papel, así que por eso te dejo esta flor. No la pongas en agua, es de plástico. La tendrás totalmente sana en tiempos de frío o calor extremo. Es curioso, esta flor me recuerda a ti, capaz de cuidarme en el peor de tus días o en el más alegre de ellos. A veces pienso que si tú no eres la palabra de Dios, es que Dios realmente nunca habló.
Eternamente agradecido, nos vemos allí donde quieras encontrarme''.
Unos decían que nada más entrar el ambiente se cargaba y cualquier indicio de esperanza se perdía en los ojos de una familia rota por la angustia de la pérdida de un ser querido.
Otros contaban con una sonrisa en sus rostros que este lugar fue el comienzo de una nueva vida, una segunda oportunidad y los más optimistas decían que era un lugar mágico en el que el proceso de formación de un nuevo individuo veía su final con el nacimiento de un bebé.
En lo que a mí respecta, este lugar es tan dinámico que me sorprende la capacidad que tiene de pasar a ser una prisión cuando en algunos momentos es el lugar en el que la felicidad comienza a tener nombre propio.
Un día cualquiera.
Mi nombre es irrelevante. Soy un enfermo terminal con el que los médicos juegan a hacer apuestas acerca del tiempo que seguiré aquí. Podría deciros que a algunos esto les importa poco, pero se que existe una persona que cada mañana se levanta con la esperanza de no ver mi nombre en la lista diaria de defunciones y eso me alivia. Al menos por momentos.
Hay mañanas en las que no termina de amanecer del todo, e incluso hay días que pierdo la noción del tiempo; en este lugar se respira en ocasiones tanta indiferencia que me cuesta discernir la cena del desayuno. Pero entonces llega ella con su sonrisa. Me fascina la capacidad que tienen algunas personas de dejar todos sus problemas personales en la puerta de este sitio y al entrar, como a modo de uniforme, se visten con una sonrisa que me devuelve la esperanza que me quitan las analíticas.
Se perfectamente la explicación biológica de mi enfermedad, pero soy incapaz de dar respuesta a lo que me hace sentir su mera presencia.
Un día no tan cualquiera.
Hoy siento que me apago. No se cuanto tiempo llevo aquí esquivando a la muerte y difícilmente puedo saber el tiempo que me quedan, no se si son horas o quizás meses.
Lo que si se es que la extraño.
Creo que llegó la hora de marcharse al encuentro de mis seres queridos. No sin antes despedirme de ti, mi luz diaria, mi alegría y mi compañía. No te librarás de este pobre viejo ni aunque se marche a un lugar muy lejano.
''A mi amanecer:
Muchas veces pienso que no estudiaste enfermería, que fuiste creada y enseñada por el mismo Dios a hacer sentir a las personas importantes pese a que nadie las acompañe en sus momentos finales. A veces pienso que de tu espalda saldrán un par de alas y se confirmará mi teoría de que eres un ángel. Hoy me marcho, pero no pienses que te librarás de este pobre viejo, que hará todo lo posible para cuidarte allá donde la muerte lo lleve. No caben palabras de agradecimiento en un trozo de papel, así que por eso te dejo esta flor. No la pongas en agua, es de plástico. La tendrás totalmente sana en tiempos de frío o calor extremo. Es curioso, esta flor me recuerda a ti, capaz de cuidarme en el peor de tus días o en el más alegre de ellos. A veces pienso que si tú no eres la palabra de Dios, es que Dios realmente nunca habló.
Eternamente agradecido, nos vemos allí donde quieras encontrarme''.
miércoles, 10 de febrero de 2016
Bienvenidos a un no lugar
Un no lugar es aquel que, por su transitoriedad, no puede considerarse como lugar. Un no lugar es por ejemplo la sala de embarque de un aeropuerto, por la que miles de personas pasan a lo largo del día pero, al final, cuando todos los vuelos han salido hacia su destino, no queda nadie para considerarlo como un lugar.
El mundo está lleno de no lugares, hasta el punto de considerar el mundo como un no lugar. Piénsenlo, miles de millones de personas han pasado y seguirán pasando por él, pero al final, ¿qué queda de ellos?
Quizás la importancia de una persona en el mundo se mide en la capacidad de la misma de convertirlo en un lugar, o quizás este término no es más que el fruto de una idea existencialista que quiere hacernos pensar que no somos importantes, qué se yo.
Nuestra existencia es una sucesión de acontecimientos que, si bien algunos son irrelevantes, otros muchos quedarán en la memoria de aquellos que nos rodean y podrán considerar que hemos hecho de nuestra vida un lugar. Muchos otros pensarán que nuestros actos son tan pasajeros como el viajero que pasa 5 minutos en la sala de embarque en un aeropuerto y que, al marcharse, nada de él será recordado.
Puede ser que la idea de no lugar sea el concepto perfecto para aquellos pesimistas y vacíos de alma que justifican sus no actos, alegando que de poco importa cómo nos comportemos si al marcharnos no queda nada. O quizás ellos mismos sean esa nada de la que hablan.
Amores pasajeros, citas que jamás tendrán lugar, trabajos que jamás conseguiremos, aspiraciones que no pasarán de ser aspiraciones y un largo etcétera de intentos fallidos en nuestra existencia pueden ser motivos más que suficientes para pensar que somos un no lugar.
Pero quizás este concepto sea motivo más que suficiente para aquellos que pretenden convertir el mundo en un lugar.
Bienvenidos a la terrible pero apasionante historia del chico que, camino a una cita en una cafetería, pensó en la idea de por qué no cambiar ese no lugar por el lugar en el que comenzó la historia de su vida. Suerte chico, el mundo está suficientemente plagado de no lugares como para que tú hagas de esa cafetería otro más.
El mundo está lleno de no lugares, hasta el punto de considerar el mundo como un no lugar. Piénsenlo, miles de millones de personas han pasado y seguirán pasando por él, pero al final, ¿qué queda de ellos?
Quizás la importancia de una persona en el mundo se mide en la capacidad de la misma de convertirlo en un lugar, o quizás este término no es más que el fruto de una idea existencialista que quiere hacernos pensar que no somos importantes, qué se yo.
Nuestra existencia es una sucesión de acontecimientos que, si bien algunos son irrelevantes, otros muchos quedarán en la memoria de aquellos que nos rodean y podrán considerar que hemos hecho de nuestra vida un lugar. Muchos otros pensarán que nuestros actos son tan pasajeros como el viajero que pasa 5 minutos en la sala de embarque en un aeropuerto y que, al marcharse, nada de él será recordado.
Puede ser que la idea de no lugar sea el concepto perfecto para aquellos pesimistas y vacíos de alma que justifican sus no actos, alegando que de poco importa cómo nos comportemos si al marcharnos no queda nada. O quizás ellos mismos sean esa nada de la que hablan.
Amores pasajeros, citas que jamás tendrán lugar, trabajos que jamás conseguiremos, aspiraciones que no pasarán de ser aspiraciones y un largo etcétera de intentos fallidos en nuestra existencia pueden ser motivos más que suficientes para pensar que somos un no lugar.
Pero quizás este concepto sea motivo más que suficiente para aquellos que pretenden convertir el mundo en un lugar.
Bienvenidos a la terrible pero apasionante historia del chico que, camino a una cita en una cafetería, pensó en la idea de por qué no cambiar ese no lugar por el lugar en el que comenzó la historia de su vida. Suerte chico, el mundo está suficientemente plagado de no lugares como para que tú hagas de esa cafetería otro más.
lunes, 23 de noviembre de 2015
No me esperéis despiertos
Mientras me decían que me encontrara, yo huía a hurtadillas. Si bien he de admitir que lo más difícil de llevar en la locura es reconocer que uno realmente está loco. Y yo no lo estoy.
Huí por callejones que parecían puestos allí por cualquier deidad que quería que yo escapara de aquel lugar. No se si las farolas se iluminaban a mi paso o eran ellas las que me marcaban el sendero a recorrer. Hacía noche de huir, de encontrarse e incluso me atrevería a decir que hasta de perderse. Hacía noche de llevarse la contraria.
No esperaba encontrarme contigo allí donde fuese. En realidad no esperaba encontrarme con nadie. Creo que en realidad no esperaba encontrarme, si no perderme.
No esperaba escribirte todas las cartas que tú jamás leíste porque yo jamás te escribí. No esperaba encontrar el lugar en el que deberíamos tener una foto pero no la teníamos porque jamás estuvimos allí. Ni tan siquiera esperaba escuchar esa canción que te hacía sonreír al verme porque esa canción no existió. Allí donde fuese, no esperaba esperarte.
Los pájaros parecían haber decidido no piar, los árboles se adelantaron al otoño y deshojados me mostraban un camino incierto. Parece que todos los bancos se habían puesto de acuerdo para teñirse de marrón desgastado y las flores, que jamás te entregué, no iban a estar allí ahora para que tampoco pudiese hacerlo.
Quizás ahora los días no terminen de amanecer del todo y los atardeceres se retrasen tanto que tu impaciencia te lleve a darlos por perdidos. Quizás los días se te hagan tan de noche que la noche sea día.
No me esperéis despiertos , porque quizás sea yo el que no quiere despertar.
Huí por callejones que parecían puestos allí por cualquier deidad que quería que yo escapara de aquel lugar. No se si las farolas se iluminaban a mi paso o eran ellas las que me marcaban el sendero a recorrer. Hacía noche de huir, de encontrarse e incluso me atrevería a decir que hasta de perderse. Hacía noche de llevarse la contraria.
No esperaba encontrarme contigo allí donde fuese. En realidad no esperaba encontrarme con nadie. Creo que en realidad no esperaba encontrarme, si no perderme.
No esperaba escribirte todas las cartas que tú jamás leíste porque yo jamás te escribí. No esperaba encontrar el lugar en el que deberíamos tener una foto pero no la teníamos porque jamás estuvimos allí. Ni tan siquiera esperaba escuchar esa canción que te hacía sonreír al verme porque esa canción no existió. Allí donde fuese, no esperaba esperarte.
Los pájaros parecían haber decidido no piar, los árboles se adelantaron al otoño y deshojados me mostraban un camino incierto. Parece que todos los bancos se habían puesto de acuerdo para teñirse de marrón desgastado y las flores, que jamás te entregué, no iban a estar allí ahora para que tampoco pudiese hacerlo.
Quizás ahora los días no terminen de amanecer del todo y los atardeceres se retrasen tanto que tu impaciencia te lleve a darlos por perdidos. Quizás los días se te hagan tan de noche que la noche sea día.
No me esperéis despiertos , porque quizás sea yo el que no quiere despertar.
martes, 29 de septiembre de 2015
Adivinarte
Había noches en las que yo intentaba adivinarte,
es más, me atrevo a decir que la ilusión que sentían mis ojos por mirarte
podía apenas compararse
a la mayor de las locuras.
Luego hubo tardes en las que el sol hacía amago de quedarse,
nos arropaba y nos mimaba antes de marcharse, y ese era el momento
que de la locura de mirarte, salieron de mis adentros las mismas ganas de adivinarte.
Por las mañanas despertaba con recelo,
y la verdad he de decirte que mas recelo me daba
el que no estuvieses allí mientras yo si estaba.
Pero como nada nunca pude hacer, por hacer que te quedaras
hoy, como cada noche, tarde y mañana,
me he puesto el propósito
de decirte que si me faltas
jamás podré adivinar
el enigma que eras tú,
en el que siempre fallaba.
miércoles, 26 de agosto de 2015
Collapse
Ella me dijo que subiera. No os voy a escribir a continuación la justificación lógica de por qué lo hice, pero estoy seguro que en mi lugar, lo hubierais hecho.
Ni me dijo el destino ni su nombre, y a penas pude dilucidar su aspecto, pero el misterio que escondía tras aquella sonrisa, y del que se adivinaba un ''ahora verás'', me hizo seguirla.
Entonces me cogió de la mano y noté turbulencias. Le pregunté si era seguro, a lo que ella contestó ''está claro que no, pero ha sido tu decisión''. Tenía tanta razón que hubo una milésima de segundo en que la odié tanto como a mí. Al segundo siguiente seguía encandilado.
Aquella noche vimos nebulosas, enanas blancas y marrones, estrellas jóvenes y viejas y nuestras mentes iniciaron un profundo debate acerca de agujeros negros que se quedó en un ''invítame a un café y seguimos''. Y se quedó ahí porque decidió soltarme.
Entonces nos quedamos flotando en aquel vacío de materia. Se iba alejando poco a poco y mis intentos por andar eran tan nulos como el valor de la gravedad ahí arriba.
Intenté llamarla, pero todos sabemos que el sonido no se propaga en el vacío. Lo intenté todo, hasta hice amago de sacar el móvil y llamarla, pero ni lo tenía en el bolsillo, ni tenía
su número y tampoco esperaba encontrar cobertura a millones de años luz de mi casa con Wi-fi.
Lo que ocurrió a continuación lo se por instinto. Ella comenzó a acercarse a mí sin mediar palabra(no hay que repetir que el sonido no se propaga en el vacío). Me miró a los ojos y leí en sus labios ''seamos creadores de una nueva galaxia'', yo le pregunté ''¿es seguro?'', y volví a adivinar de sus labios ''esa respuesta ya la sabes''.
Lo siguiente que recuerdo fue un sonido tan estrepitoso como el que surgiría de la colisión de dos planetas y su posterior colapso gravitatorio, sonido que asocié con la alarma del móvil.
Las 8:00 AM.
Entonces abrí la ventana y, para sorpresa propia, seguía allí, en Granada, Andalucía, España, Europa, Planeta Tierra, Sistema Solar, Vía Láctea, Universo.
Pero....¿y ella, dónde estará?
''El mundo es necesariamente como es porque hay seres que se preguntan por qué es así'
Ni me dijo el destino ni su nombre, y a penas pude dilucidar su aspecto, pero el misterio que escondía tras aquella sonrisa, y del que se adivinaba un ''ahora verás'', me hizo seguirla.
Entonces me cogió de la mano y noté turbulencias. Le pregunté si era seguro, a lo que ella contestó ''está claro que no, pero ha sido tu decisión''. Tenía tanta razón que hubo una milésima de segundo en que la odié tanto como a mí. Al segundo siguiente seguía encandilado.
Aquella noche vimos nebulosas, enanas blancas y marrones, estrellas jóvenes y viejas y nuestras mentes iniciaron un profundo debate acerca de agujeros negros que se quedó en un ''invítame a un café y seguimos''. Y se quedó ahí porque decidió soltarme.
Entonces nos quedamos flotando en aquel vacío de materia. Se iba alejando poco a poco y mis intentos por andar eran tan nulos como el valor de la gravedad ahí arriba.
Intenté llamarla, pero todos sabemos que el sonido no se propaga en el vacío. Lo intenté todo, hasta hice amago de sacar el móvil y llamarla, pero ni lo tenía en el bolsillo, ni tenía
su número y tampoco esperaba encontrar cobertura a millones de años luz de mi casa con Wi-fi.
Lo que ocurrió a continuación lo se por instinto. Ella comenzó a acercarse a mí sin mediar palabra(no hay que repetir que el sonido no se propaga en el vacío). Me miró a los ojos y leí en sus labios ''seamos creadores de una nueva galaxia'', yo le pregunté ''¿es seguro?'', y volví a adivinar de sus labios ''esa respuesta ya la sabes''.
Lo siguiente que recuerdo fue un sonido tan estrepitoso como el que surgiría de la colisión de dos planetas y su posterior colapso gravitatorio, sonido que asocié con la alarma del móvil.
Las 8:00 AM.
Entonces abrí la ventana y, para sorpresa propia, seguía allí, en Granada, Andalucía, España, Europa, Planeta Tierra, Sistema Solar, Vía Láctea, Universo.
Pero....¿y ella, dónde estará?
''El mundo es necesariamente como es porque hay seres que se preguntan por qué es así'
martes, 24 de marzo de 2015
Yo me entiendo
Hace noche de azul oscuro. Hace noche de no querer querer. Hace noche de frío del que te pone los pelos como escarpias. Hace noche de inventar, de devenir, de crear, de ser y de no querer ser, de ahora sí y luego el tiempo dirá. Hoy hace noche de renacer, de volver a sentir, de volver, solamente volver. Será el café, será el whisky, serás tú, o seré yo, yo qué se. Hoy hace noche de apilar palabras sobre el borde de la imaginación y soplar y que se las lleve el viento y que se queden las que pesen y que se vayan las que quieran irse. Hoy hace noche de hacer recuento; quedaros los que queráis, los que no queráis os invito también a hacerlo. Hoy hace noche de compadecerse de aquel que te entiende, del que lo pretende, del que no hace ni por quererlo y del que no quiere ni por hacerlo. Hoy hace noche de hacer noches, planes, libros, cuentas, cábalas, acábalas...refiérome a las noches. Quédate, te estoy invitando a hacerlo, hoy hace noche de reconciliación. Hace noche para empezar a imaginar, imagina ser lo que siempre quisiste ser , sin dejar de ser aquello que serás por siempre jamás. Te invito a entenderme , a escucharme, leerme, verme hablarme e imaginar de nuevo, imagina las imágenes que en mi cabeza se difuminan, te invito a volar con las alas del simple imaginar.
Ya sabéis, hoy hace noche de no dormir, hoy hace noche de soñar, yo me entiendo.
Ya sabéis, hoy hace noche de no dormir, hoy hace noche de soñar, yo me entiendo.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Un paseo
Sin saber la dirección ni el camino, sin saber mi trayectoria y sin proponerme algún destino...he llegado aquí. Al que es nuestro "aquí".
O al menos al que era.
Sin más compañía que mi soledad y con un sin fin de pesadas cargas a mi espalda, sin proponérmelo , he llegado donde tu andar solía llevarme en las tardes de los atardeceres eternos llenos de gran significado y de los que hoy no quedan más que abrazos rotos, miradas perdidas y un gran número de besos que nunca jamás se han dado.
Ni se darán.
Tardes en las que dos trenes circulaban en una misma dirección, en sentidos opuestos encontrándose en un mismo punto común, tardes en las que hoy solo se encuentran aquellos trenes cuyo destino son un punto y final.
Hoy no se si amanece o atardece, pues tu pérdida se ha llevado a mi Norte, y el Sur parece haber tenido miedo de ver al Este corriendo del Oeste.
En este "hoy", por utilizar algún marcador temporal, no se cómo comenzar a hablarle a tu ausencia. La veo tan cerca que aún puedo contemplar tu belleza en su máximo estado de complejidad, a cualquier atisbo de sonrisa que en tus labios dibujaba formas propias de un contorsionista, a tus ojos eternos que, con mil y una bifurcaciones invitaban a perderse con el deseo de no encontar jamás el cartel de un " final". Estas tan cerca que soy capaz de ver todo eso y millones de cualidades más que se quedarán en la lista de los adjetivos que nunca te dije.
Ni te diré.
Y me atrevo a decir que estuve dentro de ti averiguando tanto, que ya sabía casi cuando me estabas pensando.
Sin embargo ya no está el nido de golondrinas que vimos crecer en nuestro ciprés favorito, del balancín en el que soliamos mecer nuestra ilusión hoy solo cuelgan un par más de te quieros rotos, y la farola que solía alumbrar nuestros rostros fundiéndose en un beso ha decidido apagarse...A lo único a lo que ya puedo aferrarme no es más que a eso, a tu ausencia.
Una ausencia que reemplazaría por cada una de tus presencias, capaces de alegrar al Paseo de los Tristes en la más efímera tarde invernal.
Presencias que ataría a mí y a este banco durante un tiempo algo más duradero que un simple:
"Para siempre".
O al menos al que era.
Sin más compañía que mi soledad y con un sin fin de pesadas cargas a mi espalda, sin proponérmelo , he llegado donde tu andar solía llevarme en las tardes de los atardeceres eternos llenos de gran significado y de los que hoy no quedan más que abrazos rotos, miradas perdidas y un gran número de besos que nunca jamás se han dado.
Ni se darán.
Tardes en las que dos trenes circulaban en una misma dirección, en sentidos opuestos encontrándose en un mismo punto común, tardes en las que hoy solo se encuentran aquellos trenes cuyo destino son un punto y final.
Hoy no se si amanece o atardece, pues tu pérdida se ha llevado a mi Norte, y el Sur parece haber tenido miedo de ver al Este corriendo del Oeste.
En este "hoy", por utilizar algún marcador temporal, no se cómo comenzar a hablarle a tu ausencia. La veo tan cerca que aún puedo contemplar tu belleza en su máximo estado de complejidad, a cualquier atisbo de sonrisa que en tus labios dibujaba formas propias de un contorsionista, a tus ojos eternos que, con mil y una bifurcaciones invitaban a perderse con el deseo de no encontar jamás el cartel de un " final". Estas tan cerca que soy capaz de ver todo eso y millones de cualidades más que se quedarán en la lista de los adjetivos que nunca te dije.
Ni te diré.
Y me atrevo a decir que estuve dentro de ti averiguando tanto, que ya sabía casi cuando me estabas pensando.
Sin embargo ya no está el nido de golondrinas que vimos crecer en nuestro ciprés favorito, del balancín en el que soliamos mecer nuestra ilusión hoy solo cuelgan un par más de te quieros rotos, y la farola que solía alumbrar nuestros rostros fundiéndose en un beso ha decidido apagarse...A lo único a lo que ya puedo aferrarme no es más que a eso, a tu ausencia.
Una ausencia que reemplazaría por cada una de tus presencias, capaces de alegrar al Paseo de los Tristes en la más efímera tarde invernal.
Presencias que ataría a mí y a este banco durante un tiempo algo más duradero que un simple:
"Para siempre".
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