Puede parecer difícil contar la despedida de un personaje que no conozcáis, probablemente porque no exista, aunque eso lo dejo a libre elección.
Perdido en el mar del tiempo, sumergido en una prisa sin fundamento ha llegado donde él quería llegar, y me parece algo arrogante preguntarle por qué ahí.
Me parece también algo atrevido preguntarle por qué quiere irse aunque yo mismo lo sepa. Hay personas con un destino fijado, y cuando creen haber cumplido su tarea no sienten más satisfacción que la de dejar este mundo antes de emborronar las historias que ha dejado aquí y que merecen la pena ser contadas.
'' Ya he hecho bastante daño aquí '' se le adivina por fuera.
'' Ya he querido lo suficiente con el corazón'' lleva grabado por dentro.
No pido que le recordéis porque puede que ni yo mismo lo haga. No pido que lloréis su partida más de lo que yo lo haré. Sólo pido que sepáis que existió alguien que quiso, que quiso bien y que quiso hacer el bien. Que hubo alguien que quiso hacer de este mundo un lugar mejor para quien quiso con el corazón. Que en ocasiones lo consiguió y que en otras erró porque el error es inherente al ser humano.
Nuestro personaje ya nos ha dejado y parece ser que tenía algo que dejar grabado en este mundo hasta que la naturaleza lo borrase.
Yo solo me remito a contaros lo que él ha querido que sepáis:
'' Más allá de la grandeza de este lugar,
más allá del odio que alberga,
quiero que el que lea estas letras sepa
que te querría y te quise
en todos los tiempos verbales que se conocieran.
Que no hay color que describa el oro de tu pelo,
que no hay calor suficiente para describir tus brazos,
que el cielo en tus ojos se quedó corto y se enfadó tanto
que he tenido que irme de este mundo
por decirle que te quise
y por decirle cuánto.''
''...Y él noto que fluía, que la magia que emanaba de aquella fuente inagotable de conocimientos no le era suficiente, y quiso más y más y más y ese más no le fue suficiente,y entonces quiso mucho más y ese mucho ni tan siquiera se equiparo a aquel deseo, aquella idea, aquella semilla que ahora crecía en su mente y a la cual decidió llamar Caos.
miércoles, 29 de junio de 2016
miércoles, 15 de junio de 2016
Funambulismo en las aceras
Cuentan los sabios,
aquellos que inventaron los refranes
y pusieron nombre a las cosas,
que una vez se sentaron a charlar
puestas en el mismo banco por casualidad
Tristeza, Miedo y Derrota.
Miedo contaba temblando
lo que nunca pensó que iba a contar,
que siempre que se asustó
no le vino nada mal,
y que aquellos que no lo hicieron
hoy no lo pueden contar.
Derrota lloraba,
decía que en los libros de texto
de ella nunca se hablaba.
Después le dio por pensar
que de esos libros que de la victoria hablan
no se acuerda nadie conforme los años pasan.
Tristeza concluyó el coloquio
con una sonrisa en su cara.
''Que los felices pueden ser muy felices,
pero jamás podrán presumir,
de tener un lugar tan bello
viernes, 3 de junio de 2016
Rojo esperanza
Quiero que imaginéis un lugar muy gris
con paredes de un gris tan pálido como triste.
Quiero que ya hayáis pensado en cualquier lugar,
para deciros que estamos en mi mente.
La puerta está siempre abierta.
Yo siempre estoy sentado, al entrar,
observando como cada día llegan nuevas personas
encarnando ideas, encarnando recuerdos
y según van entrando, yo las guío a su nuevo hogar.
Pero cada habitación de aquel lugar no es igual.
En la primera habitación, a la izquierda.
suelo llevar aquellas ideas que no me convencen.
Es simple, están más cerca de la puerta
y como la mayoría que ahí entran, nunca se quedan,
a mí no me da ninguna pena si se van o llegan.
Más adelante guardo personas, bastante pequeñas,
que encarnan aquello que leo para, después, vomitarlo
en un folio en blanco que para nada comprueba
si he aprendido, o solo estudiado.
Pasillo adelante pasamos por varias habitaciones
que guardan lugares y canciones.
Es quizás lo más alegre que allí podáis encontrar,
es por eso que les tengo un cariño especial y siempre
hecho la llave después de cerrar; para asegurarme
de que de allí no escaparán.
Al final hay dos habitaciones.
En una guardo a la familia.
No solo a la de sangre, si no a aquellas personas
que pueden considerarse algo más que un saludo
que un hola y adiós;aquellas que yo se que no saldrán
por la puerta de la gente que llega y se va.
La otra habitación es para ti.
Es la única que tiene ventana y la puerta siempre abierta.
Si las paredes se gastasen de mirarlas aquello sería
lo más parecido a una terraza.
Está vacía. A veces titubeo con dejar entrar ahí
a otra persona parecida a ti.
Pero siempre acabo odiándola, mirándola con los ojos
que siempre te he mirado a ti.
Y entonces las personas se cansan de mí
y yo diría que con razón.
Este es mi lugar.
Yo siempre he pensado que es mejor volar.
Que encerrarse en un lugar en el que sabes
que todo lo que ahí estaba estará, no es felicidad.
Porque el día en el que mires dentro de tu mente
y haya algo fuera de lugar
te acordarás de aquel que te dijo
'' Te presto mis alas para poder soñar''.
con paredes de un gris tan pálido como triste.
Quiero que ya hayáis pensado en cualquier lugar,
para deciros que estamos en mi mente.
La puerta está siempre abierta.
Yo siempre estoy sentado, al entrar,
observando como cada día llegan nuevas personas
encarnando ideas, encarnando recuerdos
y según van entrando, yo las guío a su nuevo hogar.
Pero cada habitación de aquel lugar no es igual.
En la primera habitación, a la izquierda.
suelo llevar aquellas ideas que no me convencen.
Es simple, están más cerca de la puerta
y como la mayoría que ahí entran, nunca se quedan,
a mí no me da ninguna pena si se van o llegan.
Más adelante guardo personas, bastante pequeñas,
que encarnan aquello que leo para, después, vomitarlo
en un folio en blanco que para nada comprueba
si he aprendido, o solo estudiado.
Pasillo adelante pasamos por varias habitaciones
que guardan lugares y canciones.
Es quizás lo más alegre que allí podáis encontrar,
es por eso que les tengo un cariño especial y siempre
hecho la llave después de cerrar; para asegurarme
de que de allí no escaparán.
Al final hay dos habitaciones.
En una guardo a la familia.
No solo a la de sangre, si no a aquellas personas
que pueden considerarse algo más que un saludo
que un hola y adiós;aquellas que yo se que no saldrán
por la puerta de la gente que llega y se va.
La otra habitación es para ti.
Es la única que tiene ventana y la puerta siempre abierta.
Si las paredes se gastasen de mirarlas aquello sería
lo más parecido a una terraza.
Está vacía. A veces titubeo con dejar entrar ahí
a otra persona parecida a ti.
Pero siempre acabo odiándola, mirándola con los ojos
que siempre te he mirado a ti.
Y entonces las personas se cansan de mí
y yo diría que con razón.
Este es mi lugar.
Yo siempre he pensado que es mejor volar.
Que encerrarse en un lugar en el que sabes
que todo lo que ahí estaba estará, no es felicidad.
Porque el día en el que mires dentro de tu mente
y haya algo fuera de lugar
te acordarás de aquel que te dijo
'' Te presto mis alas para poder soñar''.
domingo, 15 de mayo de 2016
Soliloquio
De entre todas las habilidades que te caracterizaban se me hace difícil olvidar la facilidad que tenías para irte cuando todo lo que se tambaleaba parecía estabilizarse. Es curioso, los animales huyen instintivamente de aquello que les hace daño, pero en cambio los humanos, en nuestro afán por diferenciarnos de ellos, nos vemos terriblemente atraídos.
Me aterran las puertas abiertas. Los lados de la cama vacíos. Las mesas individuales. Los cafés solos por partida doble. Las canciones al aire. Los paseos agarrado del viento. Los secretos no compartidos. El éxito y el fracaso, si no es contigo.
Puedo verte en cada lugar al que le dimos una historia que contar, en cada estrella de cuya galaxia decíamos que veníamos. Incluso hay ocasiones en las que te veo mientras sueño y me atrevo decir que es cuando más me gusta verte porque puedo hacer todo lo que siempre quisimos. Seguramente esperáis que diga que la veo incluso cuando cierro los ojos. Y en efecto, así es.
De tu mirada podría decir que, en ocasiones, podía matarme, aunque yo me pregunto hasta qué punto no estoy muerto ya.
Hoy me veo luchando contra los impulsos y contra la razón. Contra los impulsos porque te pueden hacer perder aquello que realmente merece la pena, y contra la razón porque es esa amiga cabrona que siempre estará ahí para recordártelo.
'' A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas,
y yo solo observo como juegan en el patio de un poema.
Casi siempre te abandonan demasiado pronto
y las escuchas en bocas ajenas
y te alegras
y te enojas contigo mismo
como con todo lo que amamos con cierto egoísmo.
Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío
acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio
siempre fiel, siempre contigo.''
Me aterran las puertas abiertas. Los lados de la cama vacíos. Las mesas individuales. Los cafés solos por partida doble. Las canciones al aire. Los paseos agarrado del viento. Los secretos no compartidos. El éxito y el fracaso, si no es contigo.
Puedo verte en cada lugar al que le dimos una historia que contar, en cada estrella de cuya galaxia decíamos que veníamos. Incluso hay ocasiones en las que te veo mientras sueño y me atrevo decir que es cuando más me gusta verte porque puedo hacer todo lo que siempre quisimos. Seguramente esperáis que diga que la veo incluso cuando cierro los ojos. Y en efecto, así es.
De tu mirada podría decir que, en ocasiones, podía matarme, aunque yo me pregunto hasta qué punto no estoy muerto ya.
Hoy me veo luchando contra los impulsos y contra la razón. Contra los impulsos porque te pueden hacer perder aquello que realmente merece la pena, y contra la razón porque es esa amiga cabrona que siempre estará ahí para recordártelo.
'' A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas,
y yo solo observo como juegan en el patio de un poema.
Casi siempre te abandonan demasiado pronto
y las escuchas en bocas ajenas
y te alegras
y te enojas contigo mismo
como con todo lo que amamos con cierto egoísmo.
Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío
acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio
siempre fiel, siempre contigo.''
viernes, 1 de abril de 2016
Visitante
Soy visitante de este mundo
una vez por año.
Cuando bajo de ahí arriba
intento no hacer mucho daño;
ya que bajo de vez en cuando
no me gusta irme llorando.
No es que no me guste este mundo,
si no que lo odio tanto que,
al bajar de vez en cuando,
me termina gustando.
Antes solía bajar para buscar tus brazos,
para dejar de sentir el frío
que ahí arriba siento durante todo el año.
Cuando vuelvo a subir, el frío acaba regresando
y a mi me da por pensar
hasta qué punto no me estoy haciendo daño.
Pero ya no importa mucho
que baje más veces o de cuando en cuando,
ya nadie me espera en el odioso mundo del ''allí abajo'',
y no hace falta que les diga
que, cuando bajo,
no me esperan los brazos que alegraban mis días de visita,
aquellos que ponían sol a mis días de verano,
aquellos que, por un momento al año, me hacían sentir humano.
Se que nunca esperas que regrese,
se que espero en vano
el aliento de tu voz en el más cálido día de verano
susurrándome al oído:
''De vez en cuando, para amar,
hay que bajar a la tierra
y sentirse humano''.
una vez por año.
Cuando bajo de ahí arriba
intento no hacer mucho daño;
ya que bajo de vez en cuando
no me gusta irme llorando.
No es que no me guste este mundo,
si no que lo odio tanto que,
al bajar de vez en cuando,
me termina gustando.
Antes solía bajar para buscar tus brazos,
para dejar de sentir el frío
que ahí arriba siento durante todo el año.
Cuando vuelvo a subir, el frío acaba regresando
y a mi me da por pensar
hasta qué punto no me estoy haciendo daño.
Pero ya no importa mucho
que baje más veces o de cuando en cuando,
ya nadie me espera en el odioso mundo del ''allí abajo'',
y no hace falta que les diga
que, cuando bajo,
no me esperan los brazos que alegraban mis días de visita,
aquellos que ponían sol a mis días de verano,
aquellos que, por un momento al año, me hacían sentir humano.
Se que nunca esperas que regrese,
se que espero en vano
el aliento de tu voz en el más cálido día de verano
susurrándome al oído:
''De vez en cuando, para amar,
hay que bajar a la tierra
y sentirse humano''.
jueves, 18 de febrero de 2016
Los ángeles van de blanco
He escuchado multitud de opiniones acerca de este lugar, más de las que puedo recordar.
Unos decían que nada más entrar el ambiente se cargaba y cualquier indicio de esperanza se perdía en los ojos de una familia rota por la angustia de la pérdida de un ser querido.
Otros contaban con una sonrisa en sus rostros que este lugar fue el comienzo de una nueva vida, una segunda oportunidad y los más optimistas decían que era un lugar mágico en el que el proceso de formación de un nuevo individuo veía su final con el nacimiento de un bebé.
En lo que a mí respecta, este lugar es tan dinámico que me sorprende la capacidad que tiene de pasar a ser una prisión cuando en algunos momentos es el lugar en el que la felicidad comienza a tener nombre propio.
Un día cualquiera.
Mi nombre es irrelevante. Soy un enfermo terminal con el que los médicos juegan a hacer apuestas acerca del tiempo que seguiré aquí. Podría deciros que a algunos esto les importa poco, pero se que existe una persona que cada mañana se levanta con la esperanza de no ver mi nombre en la lista diaria de defunciones y eso me alivia. Al menos por momentos.
Hay mañanas en las que no termina de amanecer del todo, e incluso hay días que pierdo la noción del tiempo; en este lugar se respira en ocasiones tanta indiferencia que me cuesta discernir la cena del desayuno. Pero entonces llega ella con su sonrisa. Me fascina la capacidad que tienen algunas personas de dejar todos sus problemas personales en la puerta de este sitio y al entrar, como a modo de uniforme, se visten con una sonrisa que me devuelve la esperanza que me quitan las analíticas.
Se perfectamente la explicación biológica de mi enfermedad, pero soy incapaz de dar respuesta a lo que me hace sentir su mera presencia.
Un día no tan cualquiera.
Hoy siento que me apago. No se cuanto tiempo llevo aquí esquivando a la muerte y difícilmente puedo saber el tiempo que me quedan, no se si son horas o quizás meses.
Lo que si se es que la extraño.
Creo que llegó la hora de marcharse al encuentro de mis seres queridos. No sin antes despedirme de ti, mi luz diaria, mi alegría y mi compañía. No te librarás de este pobre viejo ni aunque se marche a un lugar muy lejano.
''A mi amanecer:
Muchas veces pienso que no estudiaste enfermería, que fuiste creada y enseñada por el mismo Dios a hacer sentir a las personas importantes pese a que nadie las acompañe en sus momentos finales. A veces pienso que de tu espalda saldrán un par de alas y se confirmará mi teoría de que eres un ángel. Hoy me marcho, pero no pienses que te librarás de este pobre viejo, que hará todo lo posible para cuidarte allá donde la muerte lo lleve. No caben palabras de agradecimiento en un trozo de papel, así que por eso te dejo esta flor. No la pongas en agua, es de plástico. La tendrás totalmente sana en tiempos de frío o calor extremo. Es curioso, esta flor me recuerda a ti, capaz de cuidarme en el peor de tus días o en el más alegre de ellos. A veces pienso que si tú no eres la palabra de Dios, es que Dios realmente nunca habló.
Eternamente agradecido, nos vemos allí donde quieras encontrarme''.
Unos decían que nada más entrar el ambiente se cargaba y cualquier indicio de esperanza se perdía en los ojos de una familia rota por la angustia de la pérdida de un ser querido.
Otros contaban con una sonrisa en sus rostros que este lugar fue el comienzo de una nueva vida, una segunda oportunidad y los más optimistas decían que era un lugar mágico en el que el proceso de formación de un nuevo individuo veía su final con el nacimiento de un bebé.
En lo que a mí respecta, este lugar es tan dinámico que me sorprende la capacidad que tiene de pasar a ser una prisión cuando en algunos momentos es el lugar en el que la felicidad comienza a tener nombre propio.
Un día cualquiera.
Mi nombre es irrelevante. Soy un enfermo terminal con el que los médicos juegan a hacer apuestas acerca del tiempo que seguiré aquí. Podría deciros que a algunos esto les importa poco, pero se que existe una persona que cada mañana se levanta con la esperanza de no ver mi nombre en la lista diaria de defunciones y eso me alivia. Al menos por momentos.
Hay mañanas en las que no termina de amanecer del todo, e incluso hay días que pierdo la noción del tiempo; en este lugar se respira en ocasiones tanta indiferencia que me cuesta discernir la cena del desayuno. Pero entonces llega ella con su sonrisa. Me fascina la capacidad que tienen algunas personas de dejar todos sus problemas personales en la puerta de este sitio y al entrar, como a modo de uniforme, se visten con una sonrisa que me devuelve la esperanza que me quitan las analíticas.
Se perfectamente la explicación biológica de mi enfermedad, pero soy incapaz de dar respuesta a lo que me hace sentir su mera presencia.
Un día no tan cualquiera.
Hoy siento que me apago. No se cuanto tiempo llevo aquí esquivando a la muerte y difícilmente puedo saber el tiempo que me quedan, no se si son horas o quizás meses.
Lo que si se es que la extraño.
Creo que llegó la hora de marcharse al encuentro de mis seres queridos. No sin antes despedirme de ti, mi luz diaria, mi alegría y mi compañía. No te librarás de este pobre viejo ni aunque se marche a un lugar muy lejano.
''A mi amanecer:
Muchas veces pienso que no estudiaste enfermería, que fuiste creada y enseñada por el mismo Dios a hacer sentir a las personas importantes pese a que nadie las acompañe en sus momentos finales. A veces pienso que de tu espalda saldrán un par de alas y se confirmará mi teoría de que eres un ángel. Hoy me marcho, pero no pienses que te librarás de este pobre viejo, que hará todo lo posible para cuidarte allá donde la muerte lo lleve. No caben palabras de agradecimiento en un trozo de papel, así que por eso te dejo esta flor. No la pongas en agua, es de plástico. La tendrás totalmente sana en tiempos de frío o calor extremo. Es curioso, esta flor me recuerda a ti, capaz de cuidarme en el peor de tus días o en el más alegre de ellos. A veces pienso que si tú no eres la palabra de Dios, es que Dios realmente nunca habló.
Eternamente agradecido, nos vemos allí donde quieras encontrarme''.
miércoles, 10 de febrero de 2016
Bienvenidos a un no lugar
Un no lugar es aquel que, por su transitoriedad, no puede considerarse como lugar. Un no lugar es por ejemplo la sala de embarque de un aeropuerto, por la que miles de personas pasan a lo largo del día pero, al final, cuando todos los vuelos han salido hacia su destino, no queda nadie para considerarlo como un lugar.
El mundo está lleno de no lugares, hasta el punto de considerar el mundo como un no lugar. Piénsenlo, miles de millones de personas han pasado y seguirán pasando por él, pero al final, ¿qué queda de ellos?
Quizás la importancia de una persona en el mundo se mide en la capacidad de la misma de convertirlo en un lugar, o quizás este término no es más que el fruto de una idea existencialista que quiere hacernos pensar que no somos importantes, qué se yo.
Nuestra existencia es una sucesión de acontecimientos que, si bien algunos son irrelevantes, otros muchos quedarán en la memoria de aquellos que nos rodean y podrán considerar que hemos hecho de nuestra vida un lugar. Muchos otros pensarán que nuestros actos son tan pasajeros como el viajero que pasa 5 minutos en la sala de embarque en un aeropuerto y que, al marcharse, nada de él será recordado.
Puede ser que la idea de no lugar sea el concepto perfecto para aquellos pesimistas y vacíos de alma que justifican sus no actos, alegando que de poco importa cómo nos comportemos si al marcharnos no queda nada. O quizás ellos mismos sean esa nada de la que hablan.
Amores pasajeros, citas que jamás tendrán lugar, trabajos que jamás conseguiremos, aspiraciones que no pasarán de ser aspiraciones y un largo etcétera de intentos fallidos en nuestra existencia pueden ser motivos más que suficientes para pensar que somos un no lugar.
Pero quizás este concepto sea motivo más que suficiente para aquellos que pretenden convertir el mundo en un lugar.
Bienvenidos a la terrible pero apasionante historia del chico que, camino a una cita en una cafetería, pensó en la idea de por qué no cambiar ese no lugar por el lugar en el que comenzó la historia de su vida. Suerte chico, el mundo está suficientemente plagado de no lugares como para que tú hagas de esa cafetería otro más.
El mundo está lleno de no lugares, hasta el punto de considerar el mundo como un no lugar. Piénsenlo, miles de millones de personas han pasado y seguirán pasando por él, pero al final, ¿qué queda de ellos?
Quizás la importancia de una persona en el mundo se mide en la capacidad de la misma de convertirlo en un lugar, o quizás este término no es más que el fruto de una idea existencialista que quiere hacernos pensar que no somos importantes, qué se yo.
Nuestra existencia es una sucesión de acontecimientos que, si bien algunos son irrelevantes, otros muchos quedarán en la memoria de aquellos que nos rodean y podrán considerar que hemos hecho de nuestra vida un lugar. Muchos otros pensarán que nuestros actos son tan pasajeros como el viajero que pasa 5 minutos en la sala de embarque en un aeropuerto y que, al marcharse, nada de él será recordado.
Puede ser que la idea de no lugar sea el concepto perfecto para aquellos pesimistas y vacíos de alma que justifican sus no actos, alegando que de poco importa cómo nos comportemos si al marcharnos no queda nada. O quizás ellos mismos sean esa nada de la que hablan.
Amores pasajeros, citas que jamás tendrán lugar, trabajos que jamás conseguiremos, aspiraciones que no pasarán de ser aspiraciones y un largo etcétera de intentos fallidos en nuestra existencia pueden ser motivos más que suficientes para pensar que somos un no lugar.
Pero quizás este concepto sea motivo más que suficiente para aquellos que pretenden convertir el mundo en un lugar.
Bienvenidos a la terrible pero apasionante historia del chico que, camino a una cita en una cafetería, pensó en la idea de por qué no cambiar ese no lugar por el lugar en el que comenzó la historia de su vida. Suerte chico, el mundo está suficientemente plagado de no lugares como para que tú hagas de esa cafetería otro más.
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