lunes, 2 de septiembre de 2013

A ciencia exacta

Cuando el tiro sale de tu mano sabes, como sabes que habrá tormenta cuando el cielo se viste de negro, si entrará el balón o no, así, a primera vista, como tan bien sabes que suspenderás ese examen del que solo has contestado una pregunta...aunque para saber esto último no has de ser vidente.
Quiero decir que quizás no haga falta abrir una investigación con forenses ni nada por el estilo(sin menospreciar el trabajo de nuestra seguridad, faltaría más) para saber ciertas cosas las cuales son, a simple vista, transparentes.
Y más profundo aun si cabe quisiera llegar: al ámbito amoroso.
Porque...quizás no haga falta abrir una investigación a la hora de intentar entrar en la vida de alguien. A lo mejor ni siquiera hace falta saberse el vestido de año nuevo, ni su fragancia favorita, ni tan siquiera a que hora vino a este mundo. A lo mejor no necesitamos ni tan siquiera saber cuantos más han intentado entrar en su vida, cuantos se fueron, cuantos se quedaron en la puerta y cuantos otros siguen aun en la lista de espera.
Quizás no se si eres materialista y fracasaré al comprarte el más caro de los vestidos o si eres más sentimental y no acertaré al escribirte la más bonita de mi declaración de intenciones, puede que no sea necesario conocer tal dato de alguien.
Porque...quizás no haga falta conocer a una persona a ciencia exacta para que tus sentimientos se decanten por ésta, puede ser que no necesite ni tu nombre, y al torcer esa esquina me enamore de ti como no lo hice de aquella con la que compartiera 4 años de mi vida o 5, o dos horas o el tiempo que fuera.
Porque según los científicos puedes enamorarte de una persona en 8,2 segundos y a mi.....me siguen sobrando 6 segundos.

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