martes, 12 de julio de 2011

Camino de Santiago 2011-Luarca-Santiago, Parte I

Jueves 30 de Junio, llegó el gran día. Unos se levantarían tarde, otros más temprano, pero estoy seguro de que todos se levantarían con la ilusión de que, a las 6 de la tarde, salia nuestro autobús hacia Madrid, para llegar a Oviedo y de ahí a Luarca, para empezar nuestro camino de Santiago. Una vez en la estación de autobuses nuestras caras mostraban felicidad, mientras que la de nuestros padres, bueno...no se sabe. Una vez en el autobús algunos optaron por escuchar música, otros por ver mujeres, pero todos teníamos en mente lo mismo:llegar a Luarca. Después de 3 autobuses llegamos a Luarca a eso de las 9 y media 10 de la mañana. En un principio nos íbamos a quedar en la playa, pero por unas circunstancias, decidimos andar 19 kms. Más tarde descubriremos que no fueron 19 kms. Pero vayamos poco a poco; nada más llegar, los 3 individuos de la furgoneta ya estaban en la comisaria por tirar piedras. Una vez que Paco los saco de allí, llegamos nosotros. Una primera oración y unas palabras antes de comenzar aquella experiencia inolvidable. Primeras risas y pasos, primeros paisajes y cuestas, primeras quejas y carteles sugerentes. Después de caminar y caminar llegamos a un pequeño pueblo, supuesto destino que,más tarde no lo fue.Su nombre, Navia. Una vez allí nos dijeron que el albergue estaba a unos 2 kms. Pero cuando Franci preguntó a un policía, este nos dijo:''14 o 12 kms''. Franci decía ''no, que va hombre que va'', pero aquel policía tenia razón. Algunos(para ser exacto una) se monto en la furgoneta. Solo llevabamos 15 kms. Cuando llevabamos ya 18 kms y medio se montaron las niñas restantes excepto una, que tuvo más mérito que las otras. Sacamos las fuerzas de flaqueza que nos quedaban, después de no haber dormido nada, aquella calor y aquellos caminos, nos creímos que estábamos en el mismo infierno. Seguimos y seguimos y aquello parecía interminable. Y ya cuando parecía que nos ibamos a desmayar en mitad de la carretera vimos la cabeza de Paco asomando, dando esperanza. Acto seguido dejamos las cosas y nos hartamos de comer. Por la tarde estuvimos entre risas y ronquidos descansando. Más tarde con la guitarra, dando rondas inesperadas a guiris y no tan guiris. Acabamos abatidos, hasta que finalmente nos fuimos a dormir, algunos con la esperanza de andar al siguiente día, y otros con la de que no sonara el despertador.

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