El fuego del recuerdo volvió a arder, pero esta vez fue diferente. Mientras veo pasar innumerables recuerdos de toda una corta vida cada bocanada de oxígeno trae un motivo más para seguir siendo lo que soy. Esta vez el fuego era diferente, aunque no es del todo cierto. Lo diferente era el humo. Aires de nostalgia flotan en esta habitación el la que nadie es quien realmente es, en la que todos estamos disfrazados de lo que los demás quieren que seamos. Estamos abatidos, rendidos ante el esfuerzo que nos supone ser alguien. El humo del recuerdo hoy nos trae dolor, hoy no arde como cada tarde, como aquellas tardes en las que todos eramos quien queríamos ser. El origen de nosotros mismos reside allá donde estén nuestros límites. Yo no tengo origen, porque eso supondría tener límites. Hoy sin mas me siento frente a una chimenea, y quién sabe si soy yo mismo o no, y quién sabe lo que me deparará el mañana o el después o el cuando sea. Hoy tan solo me siento ante el fuego de algo que en un momento de mi vida ocurrió, pensando en tantas cosas que pudieron suceder y no lo hicieron...añorando la nada. Hoy , con la botella por bandera me volveré a proponer una y otra vez cosas tan utópicas como imposibles...pero quizás imposible no sea la palabra.
Quizás, cuando encuentre mi origen encuentre aquello que merezco. Por el camino tan solo encontráis lo que queréis, pero es muy diferente a lo que os merecéis. Puede que esteis buscando lo que queréis, pero pararos a pensar..... Hoy delante del fuego del recuerdo me pregunto, ¿eres lo que quiero, o lo que realmente merezco?
Se detuvo el tiempo. Se apagó el fuego y se hizo el silencio....La ciudad duerme.

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