viernes, 1 de abril de 2016

Visitante

Soy visitante de este mundo
una vez por año.
Cuando bajo de ahí arriba
intento no hacer mucho daño;
ya que bajo de vez en cuando
no me gusta irme llorando.

No es que no me guste este mundo,
si no que lo odio tanto que,
al bajar de vez en cuando,
me termina gustando.

Antes solía bajar para buscar tus brazos,
para dejar de sentir el frío
que ahí arriba siento durante todo el año.
Cuando vuelvo a subir, el frío acaba regresando
y a mi me da por pensar
hasta qué punto no me estoy haciendo daño.

Pero ya no importa mucho
que baje más veces o de cuando en cuando,
ya nadie me espera en el odioso mundo del ''allí abajo'',
y no hace falta que les diga
que, cuando bajo,
no me esperan los brazos que alegraban mis días de visita,
aquellos que ponían sol a mis días de verano,
aquellos que, por un momento al año, me hacían sentir humano.

Se que nunca esperas que regrese,
se que espero en vano
el aliento de tu voz en el más cálido día de verano
susurrándome al oído:
''De vez en cuando, para amar,
hay que bajar a la tierra
y sentirse humano''.