martes, 29 de septiembre de 2015

Adivinarte

Había noches en las que yo intentaba adivinarte,
es más, me atrevo a decir que la ilusión que sentían mis ojos por mirarte
podía apenas compararse
a la mayor de las locuras.
Luego hubo tardes en las que el sol hacía amago de quedarse,
nos arropaba y nos mimaba antes de marcharse, y  ese era el momento
que de la locura de mirarte, salieron de mis adentros las mismas ganas de adivinarte.
Por las mañanas despertaba con recelo,
y la verdad he de decirte que mas recelo me daba 
el que no estuvieses allí mientras yo si estaba.
Pero como nada nunca pude hacer, por hacer que te quedaras
hoy, como cada noche, tarde y mañana,
me he puesto el propósito
de decirte que si me faltas
jamás podré adivinar
el enigma que eras tú,
 en el que siempre fallaba.