domingo, 18 de agosto de 2013

35 de octubre del año del olvido

Recorreré de nuevo cada lunar tatuado a fuego en tu piel, mientras tu olor sirve a mi instinto de GPS por las empedradas carreteras camino de tu olvido. Arrojaré cada recuerdo al mar de los lamentos mientras maldigo cada gota salpicada como cada uno de los gestos que hacia ti no tuve. Volveré a escuchar la banda sonora que ponía música a mis mañanas cada vez que oiga tu nombre, y cuidaré cada gesto, porque cuenta la leyenda que con cualquier minucioso gesto es capaz la musa de percatarse de que aún está siendo observada. Hoy me levanté y las gotas de polvo asentadas en el piano me volvieron a hacer muecas de dolor, quejándose al unisono de no ser limpiadas por tus finas manos, mientras las teclas del piano decidieron hacer voto de silencio desde que tus delicados dedos no las acarician.
Sentado frente al mar me dirigí al sol con la cabeza bien alta y su respuesta se hizo eco con un atardecer, diciéndome, que hasta el más horrendo de tus días. tiene un principio y un final, que detrás de cada nube que nos intenta esconder lo que ocurre en el cielo, hemos de saber que el sol brilla.
El atardecer tuvo razón...No todos los días puede ser 35 de octubre del año del olvido.