miércoles, 21 de septiembre de 2011

La prisionera

Estoy en el jardín de un antiguo palacio que no se de quién fue ni cuál es hoy su dueño. La tarde es húmeda y otoñal el ocaso; en el blando suelo las hojas mueren adheridas al barro. No hace viento, no oigo ningún ruido entre los árboles que forman paseos en los que mudas estatuas, sobre pedestales de hiedra, alzan desnudas.

Quisiera recorrer este extraño jardín, pero estoy quieto. Nadie lo visita, nadie hace crujir el puentecillo de madera sobre el constante arroyo. Nadie se apoya en las balaustradas del parterre ante la fila de bustos que la intemperie enmascaró con manchas verdinegras.

Estoy ante la gran fachada cubierta de ventanas que termina en altas chimeneas sobre el oscuro alero del tejado. Todo en ella muestra haber sufrido los ataques del tiempo, pero estos rigores no dañaron a la única ventana que yo miro. Cada día, tras los cristales, aparece ella, su delicada silueta y aparta la cortina de tul y largamente pasea su mirada por los senderos que se alejan hacia el río. Vestida de color violeta, siempre seria, eternamente bella, conserva su rostro juvenil, su gesto de candor, atenta a la llegada de alguien que ella espera. Inmóvil, tras el cristal, no habla, no muestra si acepta mi presencia, acaso no me ve. Resignada, se dobla mi cabeza sobre el hombro mordido por las lluvias ; desearía que sus dedos me rozasen antes de que su mano se haga transparencia. Desfallece mi cabeza enamorada; tras mis ojos vacíos atesoré palabras y palabras de amor dedicadas a ella. Acaso un día logren mover mis labios de durísima piedra.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Esto no va bien.

Ves en la tele que el Mundo se cae a cachos, que la gente por un lado se muere de hambre y por otro estamos ya con el iPhone 5, mientras la gente lucha por sobrevivir otros luchan por tener el avión más lujoso. Da pena que personas como yo se den cuenta de esto, y no los que verdaderamente pueden cambiar esto. Es muy triste el que las personas con más nota del país en sus respectivas carreras estén en paro, que la culpa de esta crisis mundial es que miramos demasiado por nosotros mismos y muy poco por el bien común. Causa impotencia el estar estudiando una carrera sin ningún ímpetu ni ganas , porque sabes que hagas lo que hagas no vas a trabajar, el mundo se está volviendo loco. Crecemos demasiado rápido, y quizás sea ese el problema, que cada vez nos fijamos más en avanzar, y menos en mejorar lo que está mal. Y por otro lado está la gente que lo tiene todo en esta vida para triunfar, absolutamente todo lo que cualquier persona desearía, y se estancan en tonterías,  desaprovechando así una oportunidad que rara vez se presentará de nuevo.Para mi es muy sencillo, la vida debería vivirse al límite, no hay que someterse a ninguna norma, ni dejarse influencia por lo que otros puedan decir o pensar sobre ti, hay que vier cada momento, cada idea , cada día como un verdadero reto, y entonces solo así uno logrará vivir la vida en la cuerda floja

lunes, 5 de septiembre de 2011

Ideario

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.

Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.

Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.

Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.

Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.